Los Incas, en su afán de expansión, llegaron a lo que hoy es Pallasca. Allí encontraron una lengua extraña, el cullr (o culli). Trataron -como solía ocurrir con las conquistas- de imponer su idioma, el quechua, en desmedro del que allí (y en gran parte de la región norte) se hablaba. Poco tiempo después aparecieron los conquistadores españoles. En Cajamarca mataron a Atahualpa, quien antes había decretado la muerte de su hermano Huáscar cuyo cadáver, según teoría razonablemente expuesta por algunos historiadores (especialmente Félix Álvarez Brun) fue arrojado a las aguas del río Tablachaca (antes Andamarca) que corre entre Pallasca y Santiago de Chuco hacia el mar. La imposición más rotunda y contundente, como es obvio, fue la del idioma castellano, habiendo prácticamente desaparecido el quechua -que comenzaba a establecerse allí- y disminuido, no hasta el exterminio, la lengua culle.
Según fue constatado por lingüistas, la sobrevivencia -aunque frágil- de esta lengua se dio en algún caserío de la Provincia de Pallasca hasta aproximadamente la década de 1940. La última cullehablante, según el profesor Alipio Villavicencio Torres, habría sido una señora que era conocida como "La viejita Ishpe". En la actualidad solo quedan desperdigadas muy pocas voces que se confunden con el léxico español y los vocablos quechuas que también se emplean, especialmente en los sectores campesinos.
Llegó a efectuarse una lista de
palabras recolectadas por algunos estudiosos y otras personas, como el obispo
Martínez Compañón, el padre Teodoro Meléndez Gonzales y don Fernando Silva
Santisteban. Expresiones culle, que aún se emplean en Pallasca, son, por
ejemplo, "chúrgape" (grillo), "cungul" (renacuajo). Pero lo
particular que podemos encontrar es una pronunciación que no es propia del
castellano ni del quechua y que sí es común en el inglés, como, por ejemplo, en el vocablo "jam" (que significa "mermelada"). Así, en culle, tenemos: "muganshya"
(tizón, madera incandescente pero sin flama, luz tenue) o "Conshyam"
(que es un topónimo). La representación gráfica, que aquí consigno, del fonema aludido (que en el Alfabeto Fonético Internacional, AFI, es representado así: [ʤ] es, naturalmente, aproximada (creo que la más aproximada que puede haber). Son,
como se ve, dicciones realmente bellas de una lengua extinguida cuyo encanto a
mí, particularmente, me genera orgullo.
Excelente.
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