martes, 16 de julio de 2013

¿CONSEJO O CONCEJO?



En un muro del Facebook se ha hecho esta pregunta: ¿Por qué Concejo Municipal se escribe con "c" y Consejo Regional con "s". Alguien (cuya respuesta ha sido celebrada), ha afirmado que ello se debe a que en un caso los integrantes son "consejeros" y en el otro "concejales". 

Veamos. Concejo (o Concejo Municipal), que es sinónimo de "ayuntamiento", de "municipio" o de "casa consistorial", se escribe con "c" no porque sus miembros sean "concejales" (Perú se escribe con "P" no porque los que hemos nacido aquí seamos peruanos, sino al revés: somos peruanos porque hemos nacido en el Perú). La explicación respecto de Consejo Regional, por razones obvias, es similar. El tema referido a la distinción que existe entre Concejo, que se escribe con "c" y Consejo, con "s", es de carácter etimológico y se aborda considerando la "lingüística histórica" o la filología. Y así tenemos que Concejo proviene del latín "concilium" (ahí está la "c"), y Consejo de "consilium" (también latín).

Ahora, respecto de las funciones del Concejo Municipal, que es la reunión de los miembros del Concejo, y del Consejo Regional (órgano normativo y fiscalizador de los gobiernos regionales), aparentemente son similares en cuanto a responsabilidades y atribuciones, y en tal sentido lo correcto sería que ambas corporaciones sean llamadas "consejos" porque, en buena cuenta la reunión de los miembros en cada caso se da para "dar consejos" a la autoridad (el alcalde o el presidente), tomar acuerdos respecto de decisiones que habrán de adoptarse, para el distrito o provincia en un caso o para la región en otro.

El empleo de concejo" con "c", es obvio, tiene que ver con una suerte de "inercia" motivada por el nombre de la "casa" (la casa consistorial), como a la inversa ocurre, por ejemplo, con "iglesia": del nombre de la "asamblea" o "congregación de fieles" pasó a ser el nombre del edificio destinado al culto.


Si decimos: la vacancia de un alcalde debe ser acordada en consejo municipal no estaríamos cometiendo ningún error sino, al contrario, esa afirmación sería acertada y dicha con toda propiedad. Pero no sería correcto decir "Concejo regional" porque en este caso no estamos hablando de un ayuntamiento, de un municipio, de una "casa consistorial".

HOLOCAUSTO

HOLOCAUSTO. Hace un par de meses, en un programa matutino de Frecuencia Latina, Beto Ortiz habló con la doctora Martha Hildebrandt acerca de algunas fallas expresivas puestas de manifiesto el ex presidente Alejandro Toledo, una de ellas respecto de la pronunciación de "Holocausto". Una duda giró en el ambiente y no fue resuelta: ¿Qué significa etimológicamente esta palabra? Bien, se trata de un vocablo formado por dos voces latinas: "holo" que significa "todo" y "caustum" traducible como "quemar". Quemar todo". Es decir, holocausto -que era un ritual en antiguo Israel ("un buey de la vacada, un carnero y un cordero primal, para el holocausto") y que en pleno siglo XX se convirtió en el más perverso de los sacrificios a que fueron sometidos muchísimos judíos por las hordas nazis- deberíamos traducirlo literalmente, etimológicamente, como "quemar totalmente". Es lo que se hacía en la antigüedad con algunos animales, según cuenta la Biblia; y lo que que ocurrió en Alemania por órdenes del más repudiable de los engendros humanos. Cosa que no debe volver a ocurrir jamás.

lunes, 25 de febrero de 2013

MIEMBRO, NO MIEMBRA.

Veamos: "Miembro. (Del lat. membrum). 1. m. Cada una de las extremidades del hombre o de los animales articuladas con el tronco. 3. m. Parte de un todo unida con él. 4. m. Parte o pedazo de una cosa separada de ella. 7. com. Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral.” (DRAE). Como se ve, la primera acepción corresponde a las extremidades “del hombre o de los animales”. Es decir, los brazos son miembros (superiores) y las piernas también son miembros (inferiores). De la acepción mencionada se derivan (por la evidente analogía) las siguientes: “parte de un todo unida con él”, “parte o pedazo de una cosa separada de ella” y también “individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral”. ¿Si los brazos (género masculino) son miembros, las piernas deberían, acaso, ser “miembras” debido al género femenino que les corresponde? No, de ninguna manera. Por ello es que las personas (o individuos, como dice el Diccionario) que integran una comunidad o cuerpo moral son, igualmente, miembros, se trate de varones o de mujeres. Afirmar que “Juana y Mercedes son miembras del gremio de confeccionistas” sería –como suele decir don Marco Aurelio- una barbaridad, pues. Hay quienes consideran que, en aras de la “inclusión”, debiera proscribirse el empleo “machista” del término objeto de esta nota y de una vez por todas darse legitimidad al uso de “miembras”. Propuesta descabellada sin duda. Sería como proponer, por ejemplo, que, al referirnos a la persona de nuestra mayor confianza, aquella que nos ayuda a resolver algunos asuntos en el trabajo, digamos –si se trata de una mujer- que es, no nuestro brazo derecha (que es lo usual y correcto), sino “nuestra braza derecha”. Absurdo, completamente absurdo. Ah, pero no imposible, porque –como sabemos, y yo lo he repetido insistentemente en otras oportunidades, el uso manda y si este desagradable uso se impone –democráticamente, como siempre ocurre en cuestiones del idioma-, en algún momento nos chocaremos con declaraciones machistas y cacofónicas como esta: “Mi hembra es miembra del Club de Libertarios”. Por ahora, caballero nomás.

lunes, 7 de enero de 2013

GRINGASHO

A diferencia del diminutivo empleado en las regiones centro y sur del Perú, que se forma con el sufijo “cha” (Manuelcha, Valicha, Josecha), en la zona de Pallasca -y también en gran parte de la extensión que abarca la sierra de los departamentos de La Libertad y Cajamarca y parte de Amazonas, y en algunos lugares de la costa, como Trujillo, por ejemplo, se genera con el sufijo “asho”, “asha”: “cholasho”, “niñasha”, "gringasho". Así, "gringasho" viene a ser el equivalente o sinónimo de "gringo chiquito" o "gringo que es niño". No es como, por ejemplo, decir "gringuito" que tiene significación de diminutivo propiamente dicho (gringo chiquito) pero también de hipocorístico (que se usa como designación cariñosa, familiar o eufemística). El sonido que representamos con el dígrafo “sh”, sin embargo, también se emplea para darles una forma afectiva (es decir, de hipocorístico) a los nombres, para lo cual se genera una alteración mayor a la producida en el anterior caso (reducción y reemplazo fonético), como puede verse en los siguientes ejemplos: César, “Shesha”; Santiago, “Shanti”; Rosa, “Rosha”.

jueves, 28 de junio de 2012

"ÑA CATITA"

Como bien sabemos, en muchos pueblos americanos se emplea, como tratamiento antepuesto al nombre de una mujer, el "ña". Y, así, se dice: Ña Pancha, ña Catita, etc. Y, como igualmente muy bien sabemos, en la práctica esta expresión no es sino el aféresis (supresión de algún sonido al principio de un vocablo) de "doña" (doña Pancha, doña Catita). Pero, ¿han puesto atención a lo que el Diccionario pone entre paréntesis antes de dar el significado del término? Según el DRAE, "ña" es la "Forma reducida de señora". ¿De dónde pudo haber sacado la "noble institución matritense" (como diría don Marco Aurelio) aquella explicación que la presenta "interparéntéticamente" (Denegri lo diría así)? Es muy probable que haya tenido significativa influencia el Diccionario de Peruanismos de Juan de Arona que textualmente dice lo siguiente: "Ño, Ña-Abreviaciones de señor y de señora". En el caso concreto de "ña" nosotros creemos que no es precisamente una forma reducida de señora; es, simplemente, la forma femenina del "don" que es, como muy bien define -sin entrar en incómodas elucubraciones adicionales) el DRAE, "Tratamiento de respeto, hoy muy generalizado, que se antepone a los nombres masculinos de pila. Antiguamente estaba reservado a determinadas personas de elevado rango social." Si de formas reducidas de "señora" se trata, estas serían (o son, en realidad): "seño", "señito", "ñora", ñori". Es un tema, pues, para la discusión.

miércoles, 27 de junio de 2012

SINO / SI NO




Este es un error (por obvia confusión) en que incurren muchos periodistas y también poetas y escritores peruanos. 

Hoy día (miércoles 27 de junio, 2012) ha aparecido en el diario TROME: "Abogado dice que 'Elita' tendrá que confesar su culpa por asesinato de su mamá, sino recibirá la pena máxima."

En lugar de "sino" debieron haber escrito "si no". 

Para evitar dudas, aquí pongo lo que dice el Diccionario Panhispánico de Dudas: "No debe confundirse la conjunción adversativa sino antes descrita con si no, secuencia formada por la conjunción si (→ si) seguida del adverbio de negación no (→ no): «¿Y quién se lo dirá, si no lo hace usted?» (Mundo [Esp.] 20.2.95); «Tu actitud conmigo es bastante rara, si no insultante: me tratas como a un niño» (Donoso Elefantes [Chile 1995]); «No sé si no es mejor que fracase este encuentro» (Plaza Cerrazón [Ur. 1980]). El segundo elemento de la secuencia —la negación no— es tónico, frente a la atonicidad de la conjunción adversativa sino." 

Es fácil: ‎"No es esto, sino aquello." "Si vienes, me alegro; si no, me da igual". ¿Se entiende la diferencia, no?
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Sino. Es una conjunción adversativa que se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes (es adversativa, porque expresa oposición o contrariedad). Es decir, algo que antes es dicho negativamente, es contradicho seguidamente –generalmente como aclaración- usando esta conjunción. Por ejemplo: “No es mío, sino de Juan”: “No soy de Lima, sino de Pallasca”. Va siempre después de una negación.

SI NO. En cambio la secuencia “si no” (como ya vimos) que está formada por la conjunción “si” seguida del adverbio de negación “no”, es otra cosa y tiene usos diferentes. Por ejemplo: "Si no nació en Colombia, ¿dónde nació? ("¿Dónde, si no en Colombia?").


jueves, 7 de junio de 2012

EDITORIAL Y DIPLOMA



¿Debe decirse "el editorial" o "la editorial"? Bueno, la verdad es que ambas formas son correctas. Pero aquí va la cosa:

He escuchado o, más concretamente, he leído que algunas buenas personas (escritores entre ellas) cuando se refieren al texto que expresa la opinión de un diario sobre algún tema especial, dicen que han estado acertados los comentarios de "la editorial" de tal o cual periódico. No voy a decir, como don Marco Aurelio, que esto es una barbaridad, sino que simplemente es un error. El sustantivo "editorial", referido al "artículo de fondo no firmado" (DRAE) de un periódico o revista, es masculino y, como tal, debe decirse "el editorial". 

Bien. Dije que con "el" y con "la" era correcto. Cierto. Con el artículo en femenino se hace referencia a una casa editora: "la editorial Casa Tomada", por ejemplo. 


En cambio, donde no procede, bajo ningún argumento, emplear el artículo "la", es en diploma; el cartón que acredita un título o un reconocimiento académico, es y será por siempre (no me acusen de machista, por si acaso) un sustantivo masculino. "A fulano de tal le entregaron, como reconocimiento a sus méritos, un diploma de honor" (no "una diploma").