domingo, 23 de abril de 2017

¿TIRANTES? ¡LOS DE ANTES!


Un amigo me pidió un comentario acerca de los tirantes del puente "Solidaridad". Aquí lo poco que pude decir al respecto:


"Ah, claro: los tirantes. Que, por cierto, nada tienen que ver con aquellas cintas que servían para sostener de los hombros los pantalones de nuestros abuelos y que algunos jóvenes tratan de volver a poner en moda. Pero, sí, los tirantes que se usa en Ingeniería Civil también sirven para sostener: Son cables gruesos, generalmente de metal que en puentes como el llamado "Solidaridad" (y también en el "Rayitos de sol", del centro de Lima) sujetados a una columna sirven para ayudar a mantener la horizontalidad del tablero del puente (es decir, la vía por la que se camina o por la que discurren los vehículos); pero no precisamente para preservar la verticalidad de la columna o pilar, ya que esta condición -la del pilar- se asegura con el grado de profundidad del hoyo en que está "clavada" y del correcto uso de la plomada por parte de sus constructores (en lo que sí sirvan para mantener la verticalidad, es -como todos hemos visto- en las elevadas antenas de radio que existen en diversos puntos de la ciudad). Cuando el suelo en que se apoya el extremo del puente que cruza un río se desmorona y cede por efecto de la humedad (como pasó con el puente "Solidaridad") y los tirantes no tienen la suficiente resistencia, lo que ocurre es, simplemente, que el puente, por ese extremo, cae; esto es lo que ocurrió con el puente desplomado del que todo el mundo no dejó de hablar durante toda una semana (como ocurre siempre, pues: una semana es la duración promedio del entretenimiento indignado -diálogos, chistes, cuestionamientos, insultos, maldiciones, condenas, indignación ante los diarios colgados con ganchitos de ropa en los quioscos- por cada hecho, digamos escandaloso, que acontece en nuestro país, hasta que luego viene la calma y la ansiosa espera de una nueva noticia, para el desborde catártico). 🌝 :)

miércoles, 5 de abril de 2017

RETROCESO OPROBIOSO Y ABERRANTE (Desprotección a la comunidad LGTB)

El Artículo 46° del Código Penal, antes de ser modificado, señalaba como circunstancias agravantes del delito: "ejecutar el delito bajo móviles de intolerancia o discriminación DE CUALQUIER ÍNDOLE". El Decreto Legislativo 1323 hace que ese artículo deje de ser genérico, y establece precisiones puntuales; ya no alude a móviles "de cualquier índole" sino, más bien, los indica con nombre propio: "origen, raza, religión, sexo, ORIENTACIÓN SEXUAL, IDENTIDAD DE GÉNERO, factor genético, filiación, edad, discapacidad, idioma, identidad étnica y cultural, indumentaria, opinión, condición económica, o de cualquier otra índole". La derogatoria del Art. 1° del Decreto Legislativo 1323 y la consiguiente restitución de la vigencia del literal d) del numeral 2 del artículo 46 del Código Penal resulta, en mi opinión, algo inocuo. Por qué: porque señalar entre las circunstancias agravantes del delito, por ejemplo, el tema de la "orientación sexual o de identidad de género" es solo una precisión digamos "para que no queden dudas", puesto que hablar de móviles de intolerancia o discriminación "de cualquier índole" involucra a todos, incluidos los que he puesto en mayúsculas. En cambio, el asunto que me parece lamentable e inadmisible es el que encontramos en la pretendida restitución de la vigencia del Artículo 323 del Código Penal, con eliminación de su modificatoria por parte del Decreto Legislativo en cuestión. El Código Penal consideraba como delito la discriminación o la incitación o promoción en forma pública de los actos discriminatorios basados en motivos de distinta índole sin considerar entre estos los referidos a ORIENTACIÓN SEXUAL e IDENTIDAD DE GÉNERO; el Decreto Legislativo que lo modificó, en cambio, sí los incluye. Pero con el proyecto de ley ahora aprobado por la Comisión de Constitución se volvería al estado anterior, lo cual nos hace pensar, simple y llanamente, que quienes lo han promovido quieren que la legislación penal peruana siga condenando la discriminación por motivos de carácter racial, religioso, sexual, de factor genético, filiación, edad, discapacidad, idioma, identidad étnica y cultural, indumentaria, opinión política o de cualquier índole, o condición económica (lo cual está bien), pero al mismo tiempo buscan que sea admitida o tolerada la discriminación cuando esta se base en motivos de ORIENTACIÓN SEXUAL o de IDENTIDAD DE GÉNERO pues según lo que proponen esto ya no será delito. Es decir, si finalmente se aprobara el proyecto de ley de marras, legalmente todas las personas deberán merecer respeto y aceptación, y no ser de ningún modo discriminadas, pero no las personas homosexuales (en otras palabras, discriminar por razones de orientación sexual o de identidad de género sí será válido). El proyecto de ley promovido por los fujimoristas es un retroceso oprobioso y aberrante.

domingo, 2 de abril de 2017

ENTRE DESPLOMARSE Y CAERSE


No es por dar la contra a los indignados ni por querer solidarizarme con José Luis Justiniano Martínez, el vapuleado Gerente de Infraestructura Vial de Emape. Solo quiero -una vez más- meterme en el a veces espinoso pero siempre grato y apasionante terreno de las palabras y sus significados, para hablar, ahora (con el riesgo de terminar desplumado en el intento) de aquello que el "pocas pulgas" funcionario municipal dijo hace una semana, tratando de acomplejar a un reportero y de hacer quedar mal al no minúsculo número de hombres de prensa que hay en nuestro país con eso de que " usted no me ve a entender quizás nunca, porque usted es periodista".
Bueno, el tema a tratar ahora es este: CAERSE y DESPLOMARSE.
Comencemos con una pregunta: Si un edificio se cae, ¿también se desploma? Ya escuché (o, mejor dicho, adiviné) la respuesta, que es acertada. Obvio, pues: también se desploma. Es que estamos ante dos verbos que -como usted sabe- son sinónimos: lo que se cae se desploma (como esto: lo que baja, desciende). Juan perdió la conciencia y, ¡saz!, se desplomó sobre el pavimento. Clarísimo. Indiscutible. Repito: caerse y desplomarse son sinónimos.
Ahora pasemos a otra interrogante, tal vez un poquito más complicada: ¿Lo que se desploma siempre se cae? Obvio, la respuesta que -estoy seguro- recibiré de todos y en coro es esta: Sí, lo que se desploma siempre se cae, porque desplomarse y caerse son sinónimos.
Bien, ahora me toca a mí intentar una respuesta. Aquí va: Lamento desmentirles, paisanos: la verdad es que no todo lo que se desploma se cae. ¿Por qué? Por una sencilla razón (razón que, en esta explicación, nada tiene que ver con asuntos de ingeniería civil o cosas por el estilo sino, solamente, de semántica lingüística). He aquí la explicación: Todos los sinónimos del verbo pronominal “caerse” tienen que ver necesariamente (ya de forma directa o aproximada) con la idea de “venirse abajo” (hundirse, abatirse, desplomarse, derrumbarse, desmoronarse, desprenderse, derribarse, despeñarse, rodar, descender, resbalarse, tropezar. dar de bruces, perder el equilibrio, besar el suelo, romperse las narices, venir a tierra, etc.). Sin embargo, no todos los sinónimos del verbo “desplomarse” tienen esa misma significación, no todos tienen que ver con “caerse”, con “venirse abajo”; también están estos sinónimos: inclinarse, desviarse, torcerse, tumbarse. Es evidente o, mejor dicho, estoy seguro, que el ingeniero Justiniano eso es lo que quiso decir. ¿Saben por qué? Porque la primera acepción del verbo desplomar, en su forma transitiva, que registra el Diccionario Oficial es esta: “Hacer que una pared, un edificio u otra cosa PIERDA LA POSICIÓN VERTICAL”; y la segunda, en su forma pronominal (desplomarse), es esta: “Dicho especialmente de una pared o de un edificio: Caerse, PERDER LA POSICIÓN VERTICAL”.
Ahora veamos de dónde viene esto. Viene de “plomo”, pero no del elemento químico de número atómico 82, sino del instrumento que usan los trabajadores de la construcción para señalar la línea vertical y poder, de ese modo, evitar que las columnas y paredes de los edificios que están construyendo resulten inclinadas, es decir, que no queden “hasta las patas”.
Esa es la razón por la que el ya famoso y caricaturizado ingeniero Justiniano Martínez decía que hablaba “técnicamente”, agregando, insolente y medio ofuscado: “usted no me va a entender quizás nunca, porque usted es periodista”.
O sea, en resumen: no todo lo que se desploma se cae. ¿Hace falta un ejemplo, para graficar la cosa? Sí, pero el ejemplo no puede ser el “Puente Solidaridad”, porque ese sí, efectivamente, se ha caído y, por consiguiente, desplomado. El ejemplo es otro, más valioso y bello; una maravilla, en realidad. Está allá en Italia. A su nombre, el gran poeta peruano Luis Hernández, le agregó esto en un hermoso poema: “Et cinis et cilicium”, y mucho antes que él, Ezra Pound (en cuyo homenaje fue escrito el poema referido), puso esto entre paréntesis: “alabaster, not ivory”. Todos saben a qué me refiero: a la Torre de Pisa, que es precisamente eso a lo que aludía al hablar “técnicamente” el ingeniero Justiniano: una torre desplomada, que no se ha caído. Es decir, una torre que solo está inclinada, que "ha perdido su posición vertical" (DRAE).
(Listo. Ahora espero huaicos, caídas y desplomes, sobre mi mísera humanidad). :)

¿CURRÍCULUM O CURRÍCULO?

 Ambas palabras son válidas: la primera, en latín; y la segunda, con el mismo origen, pero ya estrictamente castellanizada. ¿Alguna diferencia? Sí, en los significados. 1) "Currículum" se usa para nombrar a la "relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona" (DRAE), y normalmente se la usa unida a elemento final (también latino) "vitae", dando lugar al sintagma "Curriculum vitae", con el mismo significado (que podemos resumirlo en: "hoja de vida de una persona"). También -y es legítimo hacerlo y, de hecho, todo el mundo lo hace- se puede emplear el sustantivo "currículo" para referirse a lo mismo: "¿Vas a la entrevista de trabajo? No olvides de llevar tu currículo". (Muchos comprimen la locución en las iniciales: CV) 2) Currículo. Si bien es cierto, como ya dijimos, también significa lo mismo que "currículum" (en cuanto a "hoja de vida"), hay algo en lo que se da una diferencia sustancial: en la designación que esta palabra ya castellanizada hace de lo que conocemos como "plan de estudios" o también el "conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades" (DRAE). Es posible que algunos profesores y alumnos universitarios usen -para referirse a la "malla curricular"- la palabra "currículum", pero creemos que debe ser una ínfima minoría o, en todo caso, muy esporádicamente (y, algo más: la Academia no la ha asimilado con esa acepción). 3) Resumiendo podríamos decir, en líneas generales, esto: Ambas palabras son válidas y como tal aceptadas, pero curriculum es sinónimo de "hoja de vida", y currículo lo es de "plan de estudios". 4) Finalmente esto: debido a que -aunque su origen está en el Latín- el plural de currículo y de currículum es currículos, pues son palabras aceptadas como castellanas. :)

PUNTUACIÓN A LA CARTA



Un amigo me contó hace poco que en la carta de un restaurante había encontrado un montón de errores de puntuación, y que al hablar sobre el tema con el “jefe de los garzones”, este, simplemente, le dijo que no había ningún problema ya que lo que aparecía en aquella carta se podía entender, claramente, lo que decía. 

Lo que le dije a mi amigo fue que yo le daba toda la razón a ese jefe de garzones. Mi amigo quiso conocer el porqué de mi afirmación. Bueno, pues, esta fue mi explicación: 

“Hay, es indudable, una 'infracción' de las reglas de puntuación que legítimamente nos causan pavor a quienes conocemos un poquito siquiera de estas cosas. Pero debemos tener en cuenta algo. En asuntos referidos al manejo de las lenguas, en su uso, lo principal no es, precisamente, la "legalidad" (el cumplimiento de normas o reglas escritas) sino, digamos, la 'legitimidad' (que es un poquito difícil de definir pero que, en líneas generales, tiene que ver con una suerte de consenso que en ciertas circunstancias se da: la aceptación y hasta podríamos decir la 'conveniencia' de algunos comportamientos). ¿Qué quiero decir con esto? Que, en temas de comunicación, si el mensaje es comprendido quiere decir que todo va bien, que se está cumpliendo eficazmente la finalidad del acto comunicativo. Ergo (o sea, por tanto): en ciertas circunstancias, lo horroroso en la puntuación es solo algo que solo merece ser considerado pintoresco o 'infeliz' pero no de gravedad cataclísmica. Bueno para la anécdota, pero inocuo para el idioma. Te cuento: hace unas dos o tres semanas, un amigo -a través del Messenger- prácticamente me llamó la atención por una serie de palabras sin tilde que yo había puesto en un post; supongo que él había pensado que -a pesar de que tengo mi Consultorio del idioma- yo solía manejar mal el tema de la acentuación. Tuve que explicarle: la razón estaba en que yo recién había comenzado a usar un 'Smartphone' y no sabía cómo se hace para poner las tildes; ya, cuando alguien me indicó cómo se hacía eso, pude volver al terreno de la 'legalidad' idiomática 🙂. El tema de la puntuación incorrecta y, más que eso, la falta de puntuación, ya prácticamente es pan de cada día en los 'mensajes de texto' que todo el mundo envía por medio de los celulares y, sin embargo, todo el mundo entiende lo que allí, en esos medio 'patafísicos' textos, se dice, en los cuales incluso se colocan emoticones. ¿Deberíamos decir, tal vez, que con los emoticones se daña la comunicación? Don Artidoro Cáceres cree que sí (lo escuché en un programa de don Marco Aurelio Denegri). Pero no, la comunicación -el lenguaje- no se daña con esos simpáticos aportes; más bien se enriquece (lo demás son escrúpulos “académicos”, y nada más). 

(Ah, por si acaso, no es que yo esté queriendo decir que debemos adoptar como regla el escribir sin la correcta puntuación. Solo digo que no hay razón para ser tan inflexibles en estas cosas: un poquito de tolerancia no le hace daño a nadie. La ausencia o la mala ubicación de un punto o una coma en una frase no nos traerá, como castigo, el Juicio Final. ¡Un abrazo!"). 

¡Una sopa de letras, por favor, y si es con lengua, mejor!

 


jueves, 24 de noviembre de 2016

SOBRE EL VERBO APERTURAR (Diálogo en la red)

Hace unos años (en abril del 2012) escribí y publiqué este artículo en mi blog y ayer lo “colgué en Facebook:

Hay personas que consideran que "aperturar" es un sinónimo de "abrir" -es decir, antónimo de "cerrar"-; claro, un sinónimo "incorrecto", dicen. No lo es, exactamente. Nadie dice, por ejemplo, "voy a aperturar la puerta", "voy a aperturar mi cartera" o "estoy aperturando mis ojos". ¿Alguien ha escuchado expresiones como estas? Nadie. Lo que sí suele decirse son cosas como las siguientes: "Voy a aperturar una cuenta en el banco", "se apertura el acta", "se apertura la sesión", etc. Cuando se quiere decir "abrir una puerta" se emplea a veces expresiones como esta: "Se dio apertura a la puerta", pero jamás "se aperturó". Porque sería una barbaridad: y el pueblo, inteligente, casi siempre sabe lo que hace. La Academia no acepta esta forma verbal, al menos hasta ahora y, según tenemos entendido, muchos académicos la consideran "incorrecta" y, como tal, deleznable. Fernando Lázaro Carreter decía, irónico, lo siguiente: «Aperturado el camino, nada impide que lecturar sustituya a leer, baraturar a abaratar y licenciaturarse a licenciarse». Bueno, la verdad es que tampoco es para "abrir el camino" que se emplea el verbo de marras. El Diccionario Panhispánico de Dudas afirma tajantemente (casi como una prohibición) que "Su uso no está justificado (???) y debe evitarse" y cita, entre otros, este ejemplo de uso encontrado en algún diario español: "Ordeno que esos contenedores sean aperturados y revisados" (DHoy [Ec.] 8.7.97) ". Usos como este no son los más comunes y creo que al menos en el Perú no se dan; sí, en cambio, son pan de cada día expresiones como esta que también consigna como ejemplo el Diccionario referido: «Ayer domingo la Cooperativa Agraria de Producción Casa Grande aperturó sus Terceros Juegos de Verano» (Comercio [Perú] 14.1.75)"; obvio, ejemplo peruano tenía que ser. Es que "aperturar" no es un verbo que signifique precisamente "abrir", sino, más bien, "dar inicio a algo", o, digamos, "inaugurar". Cuando se dice "aperturar el acta" nadie está queriendo decir que el libro como tal va a desplegarse y ponerse a la vista sus páginas, sino que va a iniciarse la redacción del documento correspondiente. Cuando uno va al Banco y decide "aperturar una cuenta", lo que quiere no es que le "abran" su secreto bancario o cosa parecida, sino que "le den de alta" como cliente de la entidad financiera, es decir, dar inicio a su relación efectiva con el Banco. Es evidente que "aperturar" es una forma verbal (un neologismo) que ha surgido por ese afán, legítimo y a veces de mal gusto, de buscar expresiones "majestuosas", elegantes: aperturar, sin duda, tiene "más caché" que el silvestre "abrir" y por eso es que -obviamente- se le prefiere para ciertas circunstancias "especiales", no para aquellas tan comunes como abrir una puerta; pero la razón --cualquiera sea- por la que pudo haberse originado su uso, no invalida al vocablo. Bien. En situaciones como la referida, respecto del verbo "aperturar", no debemos decir que se trata de algo incorrecto, sino simplemente que es una forma verbal que aún no ha sido incorporada al Diccionario oficial por la Academia, pero que por ser generalizado su uso, la hemos convertido en legítima (la legitimidad de una palabra la dan los usuarios, no la Academia); por tanto, correcta. La virtual prohibición que la Academia hace a través del Diccionario Panhispánico de Dudas, es un exceso de celo que carece de justificación y, más que eso, es un despropósito, pues la RAE puede recomendar, pero no tiene autoridad para "dar licencias de uso" ni menos para "prohibir". Otra cosa: Aquello de que el uso del verbo aperturar "no está justificado", es completamente absurdo; ¿qué quiere decir la RAE con eso?, ¿que debe demostrarse la importancia o la utilidad de ese verbo, o  probar su existencia "con razones convincentes, testigos o documentos"? Su importancia o utilidad no tiene que ser demostrada ante la Academia. Lo que sí es dable demostrar es su existencia (el uso del vocablo); pero la verdad es que esta demostración ya la tiene la RAE, y en el mismo Diccionario, en que cuestiona su uso, lo dice: "A partir del sustantivo apertura ('acción de abrir'), se ha formado el verbo aperturar, que ha empezado a utilizarse en los últimos años"; "(e)s especialmente frecuente en el lenguaje bancario, donde se ha puesto de moda la expresión apertura de una cuenta". ¿Por qué, entonces, la docta corporación matritense se resiste a incorporar, en el Diccionario académico, el verbo aperturar que  nada de monstruoso tiene? ¿Acaso porque hay gente a la que no le gusta, que le parece "horroroso"? La lengua no es un asunto de cosmetología. ¿Dirán que basta con el verbo abrir? Ya lo dije: aperturar no es exactamente igual que abrir; y aun si fuera lo mismo, ¿acaso está prohibida -o es que tal vez incomoda- la existencia de los sinónimos? 

Seguidamente se aperturó esta simpática discusión:



James Quiroz.- Aperturar una investigación. Usado en el derecho penal.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro: iniciar.

Julio Cesar Sifuentes Reyes.- ustedes que son listos en el idioma, APERTURAR es un verbo?

Bernardo Rafael Álvarez.- Empleando la técnica del "descarte": ¿Es sustantivo? No. ¿Es adjetivo? No. ¿Es adverbio? No. ¿Es artículo? No. ¿Es pronombre? No...¿Qué diablos es? Verbo. 😀 ¿Se usa para nombrar, designar, calificar...? No. Se usa para "expresar" una acción. Pero, ojo, no está en el Diccionario de la Real Academia Española, señor. ¿No? Y a mí, qué. Es un verbo y punto, porque así lo usamos y, como sabemos, el uso manda en estas cuestiones. Paciencia, paciencia, ya la Academia lo incluirá en su "mataburros". 😀 Un abrazo, paisa!.


Grover González Gallardo.- Ber: "aperturar" es sencillamente una aberración. Como abogados, sabemos que se emplea en el ámbito jurisdiccional pero es un disparate y además es malsonante. Una persona culta jamás usaría es término a menos que sea "Dar apertura a..."

Grover González Gallardo.- Ah...felizmente el DRAE no ha reconocido su vigencia... aún.

Bernardo Rafael Álvarez.- ¿Aberración? En la creación de palabras o en la asignación de significados no existe aberración. Se usa en el terreno del derecho, sí, pero no solo allí. No es un disparate. Lo "malsonante" de alguna palabra no se debe a la palabra misma, sino al oído que la escucha. Las palabras se crean o asumen significados distintos por un principio básico en asuntos de la comunicación: la arbitrariedad, y esto es legítimo, válido y aceptado. No existe ley académica (RAE), jurídica, moral, religiosa, física, poética, ni de ninguna otra índole, que señale pautas o reglas para crear palabras o asignarles significados. La única ley es la arbitrariedad de los usuarios, el "porque me da la gana, pues". La Academia tarda, pero en algún momento termina asumiendo la realidad e incluyendo el neologismo en el Diccionario. La Academia no es, no puede ser, no debe ser, censora ni guardiana del idioma.

Grover González Gallardo.- Mano, sé bien tu posición pero reitero que para mi oído y de las personas que se hallan apartadas del ámbito judicial es malsonante y no es utilizada. No imaginas a Borges, por ejemplo, decir "aperturar" cuando se puede decir Iniciar" o "Dar inicio a..." En fin. 😀

James Quiroz.- Aperturar, recepcionar, apersonar, son palabras que.nacen debido a su uso masivo en los predios del derecho. No son.malsonantes, ni.disparates, es.cierto que hay mejores palabras para reemplazarlas. Disparate sería pretender no asumir una realidad concreta como es su uso.masivo y eso es lo único q advierte la RAE, no su sonoridad.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro. Y disparate sería que la Academia nos ordene, como un mandato irremisible, el uso de determinadas palabras por ser "inamobiblemente correctas".  😀

Bernardo Rafael Álvarez.- Puede recomendar o aconsejar, pero no disponer ni prohibir.

Grover González Gallardo.- Coberturar, empoderar, etc. en fin. Yo creo que son aberraciones y me alegro de que reconozcas que hay palabras disponibles para reemplazarlas. La realidad? De qué realidad hablamos? De la gente del ambiente judicial (Que no se caracteriza precisamente por su conocimiento del idioma o de la gente en general que destruye el idioma todos los días? El lenguaje evoluciona; es cierto, pero no todo cambio o evolución ES PARA MEJOR.

Grover González Gallardo.- Tiene una función descriptiva; lo cual, en la práctica es decir que en el fondo, muy en el fondo se sabe para qué sirve... 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- ¿Qué es lo mejor o peor en la evolución de las lenguas? No hay mejor ni peor.

Grover González Gallardo.- Ber creo que sí; pero es tan solo mi opinión. No se debe hacer una cuestión de estado por esto.

Bernardo Rafael Álvarez.- Un amigo, hace algunos años, me decía en una conversación algo parecido a lo que dices tú. En otras palabras me decía que era una aberración el uso de la palabra "evento" para referirse a actividades programadas o anunciadas.

Bernardo Rafael Álvarez.- Y, la verdad, no es así. Evento "era" otra cosa. Ahora es eso que fue, pero también tiene otro significado. Y es legítimo.

Grover González Gallardo.- La primera acepción de "aberración" es ...1. f. Grave error del entendimiento.

James Quiroz.- Las.palabras nacen del habla culta? Claro que no; nacen del habla popular, ya ps Grover, en los.predios judiciales y cualquier predio el habla dominante es el general, el de la.gente andante, la que destruye el.idioma como.dices, ese elitismo recalcitrante no tiene sentido en lo concerniente a la eleccion de las palabras de parte de la RAE.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro, "grave error del entendimiento". Pero eso nada tiene que ver con si es o no correcto o aceptable el verbo "aperturar". En todo caso sería aplicable a mi persona (por el error de mi entendimiento). 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- No, James. Del habla culta no nacen. Y tampoco (salvo unos cuantos casos) son creadas por los académicos ni los escritores, sino por el pueblo "inculto", por la gente de los bajos fondos: delincuentes, cobradores de combis, etc.

James Quiroz.- Eso dije, revisa.

Grover González Gallardo.- Hay que ser reflexible; es cierto para no caer en el elitismo pero hay extremos inadmisibles como "coberturrar", empoderar" etc. Por favor, tiene que haber un mínimo de cuidado con el idioma, no permitamos un cambio caótico. La lengua debe tener un equilibrio entre la posibilidad de evolucionar pero al mismo tiempo un cuidado con su riqueza lingüística.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro, James. Solo complemento lo que diijiste. Solo que debí poner: Claro, es como dices. Y metí la pata y puse "No". 😀

Grover González Gallardo.- Entendimiento se considera entre otras cosas en la habilidad para usar la lengua.

Bernardo Rafael Álvarez.- Nada es inadmisible en las lenguas, estimado Grover.

Grover González Gallardo.- Respeto tu opinión mano; pero creo que sí porque tiene que haber normas no estamos en el ámbito poético donde la libertad es total.

Bernardo Rafael Álvarez.- ???? ¿Y por qué la libertad total debe ser solo para los poetas? ¿Por qué ese privilegio? Los que que tienen la amplísima facultad de crear, regular, modificar y extinguir palabras, son los usuarios de la lengua, el pueblo. ¿El pueblo depende o está sometido a la Real Academia de la Lengua? No. ¿La ley del embudo? ¿Poetas sanos y sagrados?  😀

Grover González Gallardo.- Los poetas son privilegiados! (Bajaron del Olimpo, ¿recuerdas? 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- ¿Bajaron? Se cayeron y se dieron un contrasuelazo. 😀

Grover González Gallardo.- A consciencia del porrazo fue que se volvieron poetas.

Bernardo Rafael Álvarez.- Bueno, como ya está a punto de terminar la asamblea, ¿qué te parece si sometemos a votación el asunto, para seguidamente aperturar el acta? 😀

James Quiroz.- Jaja. Eso es lo que pasa cuando los poetas se distraen en la forma más que en el fondo, pierden el rumbo adorando el lenguaje. 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- ¡A votación!  😀

Grover González Gallardo.- ¿El fondo? Hmmmm cuál es el fondo aquí? Creo que es un asunto tan complejo habrá diversas opiniones.

Bernardo Rafael Álvarez.- Hace muchos años, para mí era "malsonante" y absurdo lo que aparecía en los documentos administrativos: "Visto, pase a la Oficina de... para su archivo". O sea: para que sea archivado el documento ("archivo" era usado, digamos, como una suerte de "verbo". Yo entendía que lo correcto era decir "...para su archivamiento". Sin embargo, pasó el tiempo y la Academia asumió "archivo" como "acción y efecto de archivar. (DRAE: "Acción y efecto de archivar (‖ dar por terminado un asunto). El juez ordenó el archivo del caso."). Y "archivamiento" (que entonces aparecía en el Larousse) fue borrado del mapa. Es decir, si es o no malsonante es un asunto subjetivo. El uso, finalmente, es el que manda.

Grover González Gallardo.- Bueno "archivo" no es malsonante en absoluto.

Pitter Rafael Hidalgo.- ¿Cuál sería el opuesto de "aperturar"? ¿Cerradurar?

Bernardo Rafael Álvarez.- El opuesto (o, en otra palabra, el antónimo) de aperturar es -no sería- clausurar. Los antónimos (o los "opuestos") de las palabras no tienen que estar, necesariamente, formados por la inversión de sus propias letras. Si ello fuera así tendríamos que esperar que el opuesto de toro sea tora, de caballo caballa, de hombre hombra, etc. Y, además, no se forman únicamente con la inversión digamos básica de su significado (abrir, cerrar; vivir, morir; alto, bajo...). ¿Satisfecha la curiosidad? 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- Recuérdese que uno de los antónimos u opuestos de iniciar (porque, como ya lo dije: aperturar es iniciar) es clausurar. Ergo...

Bernardo Rafael Álvarez.- Y algo más, finalmente: ¿El antónimo (u opuesto) de “bajonear” (verbo ya aceptado por la Academia), debería ser “altonear”? 😀


Pitter Rafael Hidalgo.- Sin embargo, "aperturar" empezó a utilizarse en el medio bancario como sinónimo de "abrir". Por ejemplo, "aperturar una cuenta", "aperturar un crédito". Revisando el origen de la palabra, en latín existía "apertūra" con el significado de 'agujero'. De esta palabra derivarían luego sustantivos como 'apertura: inauguración o comienzo', 'abertura: hendidura' y 'obertura: inicio de una obra musical'. Ahora, la verbalización de apertura, es decir, 'aperturar', utilizada como sinónimo de "iniciar", nos daría licencia para expresiones extrañas, y hasta disonantes diría, como "aperturar una historia", "aperturar una discusión", "voy a aperturar mi relato con...", "esta historia se apertura con...", "quiero aperturar esta exposición, contándoles que..." Ya el brillante lingüista Lázaro Carreter, ironizando decía: "[...] aperturado el camino, nada impide que 'lecturar' sustituya a 'leer', 'baraturar" a 'abaratar', 'licenciaturarse' a 'licenciarse'..." Aquí en Perú, excluyendo a los bancarios, creo que no está tan extendido el uso de ese barbarismo entre los hablantes de a pie, no lo escucho tan frecuentemente al menos; lo cual habla bien de los peruanos por supuesto. Quienes sí se regodean con 'aperturar' son los políticos y periodistas de medio pelo, que como siempre quieren pasar como cultos, de bien hablar, cuando en realidad solo saben hacer el ridículo.


Bernardo Rafael Álvarez.- Como ya lo dije antes, quienes crean, modifican o hacen que se extingan las palabras no son los académicos ni los escritores, sino la gente de los "bajos fondos", los delincuentes, los cobradores de combis; es decir, los "de medio pelo". Y es gracias (o, si quieren, por culpa) de ellos que se imponen palabras que no son de agrado de la gente "culta". No son los grandes intelectuales los que construyen las lenguas y las entregan como una dádiva a los pueblos como un "Tomad y hablad como yo quiero que vosotros hablen". Las cosas, en asuntos de lenguas o idiomas, ocurren al revés. Ya Horacio, el poeta latino lo dijo hace cuchomil años: "Renacerán vocablos muertos y morirán los que ahora están en boga, si así lo quiere el uso, árbitro, juez y dueño en cuestiones de lengua"; el uso del pueblo, no de una persona. Eso es lo que está pasando con el verbo "aperturar"; el Diccionario Panhispánico de Dudas (que es de la Real Academia Española) ya reconoce su existencia aunque, claro, afirma que "Su uso no está justificado y debe evitarse": pero, como sabemos, el uso de una palabra o el significado que se le atribuya no tiene que estar "justificado" pues ello depende del arbitrio (la voluntad, deseo o capricho) de los usuarios. Nadie puede fungir de guardián o censor en estos asuntos. Finalmente (y esto acabo de descubrirlo en este instante en que redacto esta respuesta, pues no lo había visto antes), el Diccionario de Americanismos (de la Asociación de Academias de la Lengua Española) lo acepta exactamente en el sentido y con el significado que yo he sustentado en mi artículo y en mis intervenciones en este diálogo. Esto es lo que dice ese Diccionario: "aperturar: I.1. tr. Ho, Ve, Pe, Bo. Inaugurar alguien algo." (Es decir, se usa en Honduras, Venezuela, Perú y Bolivia). Es evidente que más temprano que tarde, aparecerá así en el Diccionario oficial de la Academia (DRAE). ¡Un abrazo!

lunes, 26 de septiembre de 2016

HAIGA

Ah, claro. Como dice la imagen, la palabra "haiga" sí existe. Dos usos: como sustantivo y como forma verbal. 1) Sustantivo: "Automóvil muy grande y ostentoso, normalmente de origen norteamericano"; término usado en España, sobre todo en sentido irónico. (Está en el DRAE).    2) Forma verbal: Subjuntivo de la primera y tercera persona singular del verbo haber. Es una forma verbal del castellano antiguo. La Academia no la acepta, y prefiere el "haya". Pero, claro, existe: mucha gente, sobre todo humilde ("inculta", según algunos "purpurados" de la lengua) la sigue usando; y, como se sabe, se usa lo que existe, no lo que no existe). Ah, ojo: creo que no debiera ser motivo de burla ni discriminación, porque -aunque no les guste a muchos- el subjuntivo "haiga" es válido.