lunes, 4 de marzo de 2019

UN VIEJO CON OJOS JÓVENES


Denegri (dice en un video): "Hemingway, describiendo al pescador, dice lo siguiente: 'Todo en él era viejo, salvo sus ojos y estos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos'. Un viejo con ojos jóvenes, ¡absurdo!. Los viejos con ojos jóvenes no existen!". ¡Absurdo, don Marco Aurelio! Sí existen viejos con los ojos jóvenes, y no solo en la literatura, que es una manera de ver digamos ennoblecida; también los hay en la realidad palpable, y no solo con ojos jóvenes sino también con ojos de niño. Ahora, respecto de la novela de Hemingway diré lo siguiente: estoy convencido de que usted la ha leído como quien lee un libro de anatomía (o de oftalmología). No, señor, una novela es literatura y, en gran medida, poesía (y usted de poesía creo que sabe poco, o se hace el que sabe poco). Esto me recuerda a un señor que, en un evento cultural, dijo hace algunos años, que era un error (o "absurdo" habría dicho don Marco Aurelio) aquello que Neruda dice en "Poema 20": "...y TIRITAN, azules, los astros, a lo lejos"; "los astros no tiritan, los astros titilan", dijo el señor. Es que leer poesía es cosa seria, pues.

(8 de julio del 2018)

¿EL PARTICIPIO ACTIVO DEL VERBO SER ES "ENTE"?

En la página "El Club de los libros perdidos", hay un artículo con el título Sobre ignorantes e ignorantas: carta de una profesora con acertadísima y lapidaria frase final, acerca del cual redacté este comentario:


1) Hay algunas verdades en el texto del enlace. Se dice, claro, "capilla ardiente", y sería absurdo decir "ardienta". También era absurdo, durante mucho tiempo, decir "presidenta", pues lo único correcto era "presidente". Eso ¿por qué?, porque estos adjetivos se forman con un sufijo cuyo significado es "que ejecuta la acción expresada por la base". Es decir, para ser más explícito, en el adjetivo "ardiente", la base es "ard" (de "arder") y en "presidente" es "presid" (de "presidir"); la acción expresada por esas bases (arder, presidir) se da al agregar el sufijo en cuestión, lo que da lugar a: ardiente, presidente. Es decir, “ente” (en esto de que hablamos) es solo un sufijo (cuya función es formar adjetivos deverbales) y no, como equivocadamente se dice en la nota, el “participio activo” del verbo ser

 

2) Pero hay un "ente", que no es sufijo, y que tiene, digamos, "autonomía semántica". "Ente" es un sustantivo: "Lo que es, existe o puede existir" (en filosofía); también es sinónimo de "entidad". Aquí solo un ejemplo de su uso, para que sea fácil de entender: El ente regulador del transporte terrestre y de carga, en el Perú, es la SUTRAN. 


3) Ahora, respecto de lo que es correcto o incorrecto, debo decir lo siguiente: La corrección/incorrección, en temas de la lengua se da, no precisamente por el acatamiento o la infracción de determinadas normas académicas o cosas por el estilo, sino por la aceptación de los usuarios; en otras palabras, por la imposición del uso. En el caso de "presidente", por ejemplo, se ha generalizado e impuesto el uso de la forma femenina "presidenta" y, como corresponde, así ha sido asimilado por la Academia y así aparece en el Diccionario. Una presidencia puede ser ejercida por un varón o por una mujer, es decir, se da lo masculino y lo femenino; no ocurre (porque sería absurdo) con capilla, pues allí no se da la dualidad masculino/femenino y por eso resulta descabellado proponer lo de "ardienta". 


4) A mí, como a muchos, me disgustan las nuevas formas que los movimientos feministas promueven y tratan de imponer con aquello del "lenguaje inclusivo"; pero si lograran su cometido, caballero nomás, tarde o temprano probablemente terminaríán sumándose (incluso lo de "ignorantas") a las voces que aparecen en los "glosarios, o diccionarios, o lexicones, o tesauros, o elucidarios, o calepinos, o repertorios, o siete mares, o como quiera llamarlos la "ciencia" de ciertos filólogos nativos" (Goyo Martínez dixit: "Entre Jocundo y Jofaina").

 

5) ¿"Ente" es participio activo del verbo "ser"? No. ¿Acaso del verbo "ver" es "vente"? Ente, en todo caso, podría ser  participio activo de un verbo que se escribiría así: "er"; pero es obvio que hasta un chiquillo nos diría -y estaría en lo cierto-: "Pero, tío, ese verbo no existe, pe". De "ser", el participio activo debería ser, en todo caso, "sente" o "esente", pero tampoco lo son; sin embargo hubo uno parecido, que dejó de usarse hace muchísimo tiempo. ¿Saben cuál? Los estudios de lingüística histórica nos dan la información. Este: "eseyente". Pero nunca ha sido, y menos lo es ahora,  "ente". 


6) ¿Vieron que acabo de poner cursivas en "sido"? Claro. Lo he hecho porque ese es el participio, el único, del verbo ser; es una forma no personal, con que se efectúa, por ejemplo, la conjugación en pretérito perfecto: "he sido".

 

           ¡Un abrazo!

 

QUECHUA, ¿EL ÚNICO IDIOMA "CENTRADO EN EL OTRO"?


Según una página de Internet (Revista virtual Perú Folklórico), “Luego de al menos 10 años de estudio, el antropólogo estadounidense Bruce Mannheim develó que el idioma quechua está enfocado en el prójimo, a diferencia, por ejemplo del español, que tiene un tinte egocéntrico”.

Aquí mi comentario: 

1) Dice el antropólogo: "El frívolo 'hola', como saludo en Español, no existe en el Quechua, sino el 'Allillanchu' ('¿estás bien?') que sí denota interés por el estado del otro, esto refleja la naturaleza afectiva del Quechua y así también del hombre andino". 

Veamos: En Español hay el "hola" -que no es frívolo-, que usualmente va unido al "¿cómo estás". Es decir, también hay el "interés por el estado del otro", ¿o no? Pero, además, existe el "buenos días" que no solo expresa el interés por el otro sino, sobre todo, el deseo de que esté bien, que todo le vaya bien durante el día en que se da el saludo y en los que vengan.  

2) Dice el antropólogo: "'Adiós o "chau" parecen no existir en Quechua sino un 'tinkunanchiskama'" (hasta que nos volvamos a ver), que denota el deseo de volver a encontrarse en un futuro con la otra persona. 

Veamos: En Español hay el "adiós" (cuyo significado equivale, en realidad, a un "que Dios te cuide") y el "chau", pero también el "Nos vemos" y el "Hasta pronto" que, obvio, "denotan el deseo de volver a encontrarse". ¿O no?


3) La no existencia de una expresión  como "adiós" en una lengua no es ningún mérito, ni tiene que hacernos pensar que por ello esa lengua es mejor que otras. En el castellano, repito, existe "adiós", pero también "chau", "hasta luego", "hasta mañana", "hasta la próxima", "hasta la vista", "nos vemos", "cuídate", "Dios te bendiga", etc. ¿Debemos decir, por ello, que el Castellano es superior al quechua? No. Solamente son lenguas diferentes. Todos los idiomas tienen básicamente una finalidad: comunicar, y comunicar (por su raíz) es una palabra que significa hacer comunidad, juntar y no alejar. Y en el trato diario podemos despedirnos para siempre (sin retorno) pero también -y con frecuencia- podemos despedirnos con la promesa de reencontrarnos.  

4) Otra cosa: si yo digo que en determinada lengua no existen cierta palabra, lo que estoy haciendo no es resaltar un mérito, sino señalar una carencia. De ese modo, no se le hace un favor, pues. 

5) Al bondadoso antropólogo norteamericano yo le recomendaría que trate de ser objetivo, y que no busque solo congraciarse. No es bueno falsear la realidad solo por querer ser complacientes. 

6) Concluyo: No hay, señor, un idioma único "centrado en el otro". Todos "se centran" en el uno y en el otro, porque precisamente sirven para esto: para comunicarnos (hacer comunidad de ideas, de sentimientos, etc.); no hay idiomas "egoístas" unos, y "solidarios" otros. Todos sirven para lo mismo: tienen, digamos, voluntad comunitaria.  

                                                                                                                                             © Bernardo Rafael Álvarez

miércoles, 9 de mayo de 2018

INDÍGENAS



Hoy por la mañana leí en algún muro de Facebook, un comentario según el cual no debiera decirse "indígena" al hacer referencia a la gente originaria del Ande peruano, porque este adjetivo tendría -se explicó, naturalmente, con otras palabras- un origen "bastardo".

¿Por qué se dijo esto? Pues, porque -he aquí su argumento- "indígena proviene de 'indio', nombre dado equivocadamente a los habitantes de nuestro Continente, cuando llegó Colón". Se agregó esto: que había que "corregir" el error histórico (error dizque "avalado" por la Real Academia Española) porque resultaba oprobioso. (Repito, la explicación que se dio en el muro aludido, fue hecha con otras palabras).

Bueno, yo me atreví a "meter mi cuchara" y dije que el étimo de "indígena" no era "indio", sino prácticamente la misma palabra, pero en latín, o sea con una virgulilla encima de la "e" (indigĕna).

En horas de la tarde revisé mi "registro de actividad", para dar con mi comentario y agregar algo, pero -¡oh, sorpresa!- no lo encontré: aparentemente, todo había desaparecido. En fin.

Bueno, como señalé: indígena no tiene su origen en el adjetivo que designa a los nacidos en la India y con el cual, los europeos venidos a nuestro Continente hace más de quinientos años, designaron a la gente aquí encontrada; y tampoco fue inventada (ah, esto también insinuaron en el muro aquel) para, digamos, "legitimar" el abuso o "dorar la píldora". Indígena es un adjetivo nacido mucho antes de que el famoso genovés quisiera llegar a Cipango tomando un atajo desde Puerto de Palos que finalmente lo llevó hasta donde ni se imaginaba: la isla de Guanahani. (Se dice que Tito LIvio llamaba indígena al pueblo latino "para distinguirlo de los advenedizos"; y, como sabemos, el historiador romano -de quien Dante, en la Divina Comedia, dice "Livio che non erra"- no es de antier).Tampoco significa "indio", sino, como dice el DLE, "originario del país de que se trata".

El adjetivo "indígena" se compone de las siguientes partículas latinas: Indu (en el interior); gignĕre (engendrar, parir).

No tiene nada de "oprobioso" ni reprobable. Y tampoco es expresión de racismo este sustantivo: indígena no es una raza; no es sinónimo de indio.

Hay indígenas no solo en el Continente americano; también los hay en el África y, prácticamente, en todas las regiones del planeta. Según las Naciones Unidas, los indígenas en el mundo se cuentan entre 370 y 500 millones.

O sea, ¿manyas?  😉

domingo, 4 de febrero de 2018

"OCCISO"


El domingo pasado fue hallado, en el río Rímac, el cadáver de un joven; según informaron los medios, presentaba un impacto de bala en la cabeza y, según se cree, habría sido asesinado por una banda de asaltantes. La información dada por el diario Perú21 concluye así "el occiso ya ha sido derivado a la Morgue Central de Lima".


Bien. La reseña que he hecho tiene un propósito: hablar (porque me lo sugirió un amigo) sobre un adjetivo que con una lamentablemente apretada frecuencia se menciona en los medios durante estos últimos tiempos, en nuestro país (debido a crímenes y accidentes): "occiso".


¿Qué significa "occiso"? Aunque se usa más como sustantivo, es un adjetivo que -considerando cómo ha sido empleado por el diario que mencioné- es fácil darse cuenta que hace referencia directa a una persona muerta. Porque nunca nadie, estando vivo, puede ser llamado occiso. Todos los occisos son muertos. ¿Quedó claro? Imagino que sí, pero debo advertir que no está dicho todo.


Como ya lo dije, todos los occisos son muertos. En esto no hay lugar a discusión. Pero vale esta pregunta: ¿todos los muertos son occisos? La respuesta es no. ¿Por qué?


Veamos. En este mundo, todos los que mueren no son, digamos, víctimas de la misma causa; hay distintas causas de muerte: edad (culminación del ciclo de vida); enfermedad; accidente; homicidio; suicidio...


La persona que muere por razones de edad, es decir, cuando ha culminado su ciclo de vida (nacer, crecer, morir), no es un occiso; quien muere a causa de una enfermedad, tampoco. Es occiso el que muere violentamente (muerte violenta, según el Diccionario de la Lengua Española: "muerte consecutiva a un traumatismo fortuito o la que se ejecuta privando de la vida a alguien intencionadamente."). Quien es víctima de un accidente o un homicidio, o se quitó la vida voluntariamente, es eso: un occiso .


Esta palabrita que, además de aparecer en los diarios es pronunciada por los locutores de radios o televisión, con mucha frecuencia en estos tiempos, debido a casi cotidianos hechos de violencia o siniestros, y es empleada también por abogados, jueces, fiscales y policías, tiene su origen en el latín "occīsus", que es el participio pasado de "occidĕre", que significa matar; y la acepción que encontramos en el Diccionario es "Muerto violentamente".


O sea, pues, no vaya a meter la pata llamando "occiso" a su vecino que dejó de existir tras una penosa enfermedad, o a su abuelito que se murió "de viejito".

jueves, 14 de septiembre de 2017

¿HABLAR COMO SE ESCRIBE?

Tal vez siguiendo el consejo del crítico francés Charles Augustin Sainte-Beuve, Manuel González Prada en algún modo puso en práctica e insinuaba como receta el "escribir como se habla". De allí que en sus discursos encontremos expresiones como estas: "s'escurre", "espresión", "estrae", "multicoloras", "surjieron" "L'acritud", etc. Probablemente muchos consideren que era una propuesta ambiciosa y tal vez justa; yo, en cambio, creo (disculpen la imprudencia) que solo se trataba de una simpática travesura anarquista.

¿Hubo quienes siguieron el consejo del autor de "Pájinas libres"? Sí (o parece que sí). Claro, pero, curiosamente, solo para graficar literalmente (con letras, quiero decir), el modo de hablar de gentes de niveles digamos "socialmente bajos", de gente humilde (especialmente, gente del campo). A manera de ejemplo, expongo aquí apenas un par de casos: Ciro Alegría en Los perros hambrientos y Antonio Gálvez Ronceros en Monólogo desde las tinieblas.

Del escritor huamachuquino me permito transcribir lo siguiente: 

 

"Que se llaman así, PUE hay una historia, YESTA es QUIUNA viejita tenía dos perros: el uno se llamaba GÜESO y el otro Pellejo. Y JUE QUIUNDÍA la vieja salió e su casa con los perros, YENTÓN llegó un ladrón y se metió bajo e la cama. GOLVIÓ la señora PO la noche y se puso a acostarse. El ladrón TABA calladito AY esperando QUELLA se durmiera PA AUGALA SILENCITO...". 

Del narrador chinchano, esto: 

 

"Como les habían cobrado un sol por cada planta de yuca, una de las negras empezó a quejarse:
-Cómo ETÁN LO tiempo… ¡A SÓ cada planta E yuca!
Y mirando el cielo agregó:

-Y con ETE SÓ.

Como en ese instante su burra se desvió del camino, demandó colérica:
-¡Só, BORICA!

Enderezó al animal y prosiguió la marcha.
La otra anduvo largo trecho pensativa. Al cabo habló en tono de sentencia:
-En ETA vida hay TRE CLASE DE SÓ: SÓ de PRATA, SÓ de cielo y SÓ de BORICA
." 

Las siguientes preguntas surgen espontáneas: ¿Solo la gente "inculta" habla así, de este modo "atípico", es decir, de modo distinto a como se escribe? ¿Los cultos, en cambio, sí son respetuosos de las formas escriturales y hay correspondencia entre su hablar y su escribir? ¿Un abogado o un juez, por ejemplo, al Hábeas Corpus le dicen exactamente como aparece escrito, y no pronuncian, más bien, "habias corpus"? ¿Cuando leemos una frase como esta: "No sé qué vine a hacer aquí", la pronunciamos tal como está escrita -"no sé qué-vine-a-hacer-aquí"-, o es que oralmente lo que decimos es esto "No sé qué vinihacer aquí"? ¿Respecto del verbo "delinear", decimos "de-li-ne-e-mos" o "deliniemos"? ¿Quién dice, realmente, "crema vol-te-a-da" y no "crema voltiada"? ¿Decimos, acaso, "vol-te-e-mos la página", o "voltiemos la página"? 

Salvo González Prada, que tuvo la osadía o, más precisamente, la interesante e imaginativa "desvergüenza" de "escribir como hablaba" él mismo y no otro, la verdad es que los demás escritores, según he podido constatar, son extremadamente refinados con lo que es suyo, pero se muestran sueltos de huesos cuando de lo que se trata es de "transcribir" lo que sería el habla de los demás, sobre todo de la gente "inculta", de los humildes (ya puse un par de ejemplos); obviamente, se debe a que entienden que aquellas personas hablan "mal" y que eso sí merece ser resaltado por pintoresco. “Equidad” injusta, pues, ¿no es cierto?, ¿o me equivoco? 

Termino: ¿Escribir como se habla, o hablar como se escribe? No lo sé, pero estoy seguro de que quienes dicen (mejor dicho, decimos) “habias corpus” "No sé qué vinihacer aquí", "deliniemos", “crema voltiada", "voltiemos la página", etc., no cometen (no cometemos) ninguna impropiedad. La escritura trata de ser (no lo es, en realidad) la expresión grafica del habla, solo eso; pero, casi siempre, nuestra oralidad no coincide exactamente con lo que escribimos (y no tiene, necesariamente, que coincidir). 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿LOS PERROS LADRAN, SANCHO?



¿Quién no ha escuchado y repetido aquella tan famosa frase que, con algunas variaciones, dice: "Los perros ladran, Sancho; es señal que avanzamos (o cabalgamos)"? Prácticamente todos (yo la conocí cuando comenzaba la secundaria). Y lo hacemos no solo para estimularnos o estimular a algún amigo frente a las críticas de los demás, sino como una demostración de que somos "gente leída" (o sea, cultos) y por ello casi siempre remarcamos: "Como dijo el Quijote:...".

 

Pero la verdad es que esa frase nunca fue dicha, durante sus alucinantes andanzas, por el ingenioso hidalgo que inventó don Miguel de Cervantes Saavedra, es decir, no aparece en ningún renglón de su valiosísima novela; se trata, pues, de una frase que inexplicablemente se la atribuyó al personaje nacido de la imaginación del escritor español: en otras palabras, es una frase apócrifa. 

 

La expresión popular que sí tiene su origen (digamos, documentado) en la novela cervantina es aquella de "no le busques tres pies al gato"; en el capítulo XXII de la primera parte, encontramos esto: "Váyase vuestra merced, señor, Norabuena su camino adelante, y enderécese ese bacín que trae en la cabeza, y no ande buscando tres pies al gato". Pero si de perros se trata, aquí hay otra frase, que también es cervantina, pero que -como respecto de la anterior- a nadie se le ocurre otorgarle los créditos al gran "manco de Lepanto"-; la encontramos en el Capítulo XXXII: "¡A otro perro con ese hueso! -respondió el ventero-".


Bueno, ¿y cómo y cuándo comenzó a ser aceptada por la gente como frase cervantina, aquella de "los perros ladran"? Imposible saberlo. Sin embargo, es altamente probable la hipótesis según la cual se trataría, más bien, de una derivación de lo que escribió Johann Wolfgang von Goethe -el autor de "Fausto"- en uno de sus poemas, de 1808, titulado "Ladrador". Leamos la aludida frase del poema: "Pero sus estridentes ladridos, sólo son señal de que cabalgamos". 


¿No les parece razonable y nada descabellada la hipótesis? 

Yo creo que sí, que es razonable; y por ello me atrevo a dar este imprudente consejo a los leídos lectores: Digan, mejor, que si los perros ladran es porque vamos avanzando en trote, como lo insinuó el gran Goethe.


Aquí el poema del alemán, en español:

 

LADRADOR


En busca de fortuna y de placeres
Más siempre atrás nos ladran,
Ladran con fuerza…
Quisieran los perros del potrero
Por siempre acompañarnos
Pero sus estridentes ladridos
Sólo son señal de que cabalgamos.

 

Y aquí en alemán:

 

 

KLÄFFER


Wir reiten in die Kreuz und Quer
Nach Freuden und Geschäften;
Doch immer kläfft es hinterher
Und billt aus allen Kräften.
So will der Spitz aus unserm Stall
Uns immerfort begleiten,
Und seines Bellens lauter Schall
Beweist nur, daß wir reiten.