viernes, 26 de marzo de 2021

LA RAE Y LA CRIPTOMONEDA

Bueno los académicos de la docta corporación matritense se mantienen fieles a su capricho. Comenzaron con la creación de estos monosílabos ortográficos: “guion” y “rio”, a pesar de que la pronunciación de estas palabras es bisílaba: “gui-ón” y “ri-ó”, lo cual, como sabemos (y nadie va a poder desmentirnos) es diferente, por ejemplo, a “kion” que sí es, definitivamente, un monosílabo, porque lo pronunciamos en un solo golpe de voz.

 

Ahora aparecen con otra ocurrencia que, felizmente, ayuda a mantenernos con buen ánimo porque al menos nos genera una sonrisa.

 

Nos dicen que “bitcoin” (es decir la “criptomoneda”, o moneda virtual), vocablo inglés que todo el mundo de habla hispana pronuncia en tres golpes de voz; “bit-co-in” y no como suelen hacer los “gringos”, “bit-coin”, debe adaptarse a nuestro idioma como una palabra aguda y con la tilde en la penúltima vocal.

 

A mí me parece, no solo chistoso, sino –sobre todo- absurdo. En primer lugar: una palabra de otro idioma se adopta y se adapta en el idioma de destino no necesariamente con las características fonéticas y ortográficas originales (en este caso, no estamos obligados –y en la realidad no lo hacemos- a pronunciar en dos golpes de voz: “bit-coin”); segundo, la adaptación o adopción se hace conforme al uso real que se da en el hablante, y es siguiendo ese hecho real cómo debe determinarse el aspecto ortográfico, el cómo debe escribirse. El más claro ejemplo lo tenemos, creo, en “video”; en muchos países lo pronunciamos “vi-de-o”, y en otros dicen (como en inglés) “ví-dio”. En esto, la RAE ha acertado: entiende, como corresponde, que ambas formas son válidas, y en el Diccionario registra estas dos formas: “video” y “vídeo”.

 

“Bitcoin”, estoy casi seguro que en la mayoría de países de habla hispana, no es una palabra aguda, sino grave o llana, porque la pronunciamos -repito- como una palabra de tres sílabas y con el mayor golpe de voz en la penúltima (“co”) que, como sabemos, no tiene que llevar tilde. Si fuera aguda, su pronunciación sería “bit-co-ín” (tilde en la última vocal), lo que jamás va a ser, pues así nadie la pronuncia.

 

Si la RAE incorpora esta palabra en el Diccionario (como tiene que ser, tarde o temprano) deberá hacerlo –es mi opinión- sin ponerle tilde en ninguna de sus vocales, sea que la considere o no como aguda, o –tal como es en verdad- grave o llana. Entiéndase que la división de las palabras en sílabas, gramaticalmete, no se hace como en poesía; si el vocablo "bitcoin" estuviera en un verso, sí sería considerado como un bisílabo: "bit-coin", pero solo en poesía.

 

Si los académicos se mantienen con su capricho, yo seguiré en mis trece. 😆

 

Si estoy equivocado, díganmelo, amigos. ¡Un abrazo!

 

© Bernardo Rafael Álvarez

 


miércoles, 24 de marzo de 2021

¿CÓMO REPRESENTAR, CON LETRAS, LA RISA?

 

 


En "El buen uso del español", la RAE dice: "Cuando se pretende imitar o evocar un sonido mediante la repetición de una o más sílabas, se recomienda escribir cada elemento aislado y separado por comas del resto". Exacto. Y bien que diga que se trata de una recomendación. Pero aquí viene el “pero”. Después de lo dicho, colocan a manera de ejemplo, esto: "ja, ja, ja, ja, ja -su amigo no paraba de reír". Creo -es mi opinión- que este ejemplo está fuera de lugar (después explicaré lo que digo). Enseguida, en el libro aparece lo siguiente, también a manera de ejemplo: "Que si tenía mucho que hacer, que si bla, bla, bla". Nada que reparar en esto último. Explico. 

 
Es indudable que la recomendación expuesta en el libro se ampara en lo expresado en la Ortografía de la Lengua Española (de la RAE) que dice: "Cuando estas expresiones iterativas mantienen su valor estrictamente onomatopéyico y se usan tan solo para reproducir o imitar sonidos lo normal es separar mediante comas los elementos repetidos". Pregunto: ¿El "ja" a qué sonido representa -onomatopéyicamente, digo-? ¿Acaso al sonido de la risa? Yo digo que no. Creo (desmiéntanme o corríjanme, por favor, especialmente los que han asistido a circos, o han visto las imitaciones de Carlos Álvarez o escuchado los chistes de Chalo Reyes: "Y resulta que...", ¿se acuerdan?), creo -repito- que nadie se ríe con un "ja". Lo del "bla" es otra cosa: A pesar de lo que diga el Diccionario de la Lengua Española (DLE), yo estoy convencido de que "bla" no es una onomatopeya que, dizque, se usa repetida "para imitar el ruido del habla". No lo es. Si alguien, hablando, dice esto, por ejemplo: "Quiero agradecer a todos mis amigos del Facebook por haberse acordado de mi cumpleaños y se han tomado la molestia y han ocupado un minuto de su valioso tiempo para saludarme, demostrando así que soy muy querido por ellos", ¿cómo imitaríamos todos los sonidos generados por esas palabras? La única forma de imitarlos es repitiendo lo dicho, palabra por palabra (o quizás parafraseándolo) nada más; porque sería equivocado, absurdo y hasta disparatado, imitarlo así: "bla, bla, bla, bla". Decir que esa persona (como virtualmente sugiere la RAE) ha dicho: "Bla, bla, bla, bla, bla..." no significa que estemos imitándolo, sino burlándonos de él o, en el mejor de los casos, parodiándolo (y, como sabemos, parodiar no es lo mismo que imitar, sino de caricaturizar). El "bla", repito, no es una onomatopeya (como equivocadamente dice la RAE no sólo en el libro citado al principio, sino también en el Diccionario); solo es la representación traviesa del verbo "hablar" o, a manera de aféresis, la representación de la palabra "habla" (ha-bla). En cambio, si alguien tose, el sonido que produce sí puede ser imitado y expresado onomatopéyicamente: "¡Cof!", o "¡cof, cof!" (porque se puede toser una sola vez, o más de una vez); si toco la puerta tres veces, la expresión onomatopéyica del ruido causado será: "toc, toc, toc"; también a lo que hace un pollito: "pío, pío, pío". Bien. Se entendió lo que es y lo que no es onomatopeya, ¿verdad? 

 
Y ahora, ¿cómo suele reírse usted? La risa (sustantivo) no es, como equivocada o insuficientemente dice el DLE, el "Movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría", porque, si fuera así, bailar sería sinónimo de risa, pues quien baila mueve partes de su cuerpo y también su boca en demostración de alegría, e igualmente diríamos que está riendo la persona que salta contenta porque recibió un premio; pero esto, señores de la RAE, no es risa. 

 
En lo que sí aciertan -aunque medio "chuecamente"[1]- es en la definición del verbo "reír": "Manifestar regocijo mediante determinados movimientos del rostro, acompañados frecuentemente por sacudidas del cuerpo y emisión de peculiares sonidos inarticulados". Eso sí. Y esos "sonidos (ojo: lo están diciendo -como debe ser- en plural) no son un "ja", sino varios "jas" seguidos descontroladamente (y no con reglas gramaticales). Nadie -repito- se ríe con un "ja". Ergo: "Ja" no es onomatopeya de la risa. Es sí, una interjección (y así es reconocida por el DLE) con la cual en algunas ocasiones podemos expresar una burla o un disgusto frente a algo que se nos dice: "-Oye, me han llamado para nombrarme ministro de cultura. // -¡Ja! te creo, como creo que 5 por ocho es 15"; en esta última frase nadie se ríe, solo el interlocutor, incrédulo, se burla expresando esa interjección (que, realmente, es una palabra). ¡Entonces, cómo debería representarse en forma escrita la risa? Ya vimos que, según la rae, debería ser así: "Ja, ja, ja, ja"; es decir: cada "ja" considerado, allí, como si fuera un elemento lingüístico del discurso. Pero bien sabemos que la risa no es propiamente una palabra; no es un elemento del discurso (como sí puede ser, y de hecho lo es, el "bla", como bien aparece en el ejemplo mencionado al principio: "Que si tenía mucho que hacer, que si bla, bla, bla". Ya lo dije: “ja” es una interjección (o sea, una palabra); pero los “jas” de la risa no son interjecciones sino, como bien señala el DLE al definir al verbo “reír” (ya lo cité) son la “emisión de peculiares sonidos inarticulados".

 
A mí me parece absolutamente equivocado lo que sugiere la RAE y absurdo, ponerle comas a los "jas" para dizque imitar la risa. ¿Comas para qué? 1: ¿Para señalar pausas? La risa no supone una sucesión de pausas: ni que nos riéramos cansinamente como Herman Monster (con propósito humorístico). 2: ¿Para lograr una lectura o interpretación correcta, delimitando incisos, por ejemplo? No, no hay incisos en una risa; la risa no es un enunciado, no es expresión de ideas sino un desborde involuntario y diría que inconsciente de una emoción. 

 
Lo más cercano a la correcta representación gráfica, escrita, de la risa es, creo, lo que hacemos prácticamente todos en las redes sociales: "jajajajaja"; sin embargo, yo estoy convencido de que, habida cuenta de que la risa no es, por donde se la vea (o escuche), un sonido monosilábico, la mejor forma de graficarla literalmente podría ser esta: "¡Jajajajá!"; de lo que -como se ve- resultaría, estrictamente hablando, una palabra aguda de cuatro sílabas; porque así es como realmente suena una risa, pues: la última sílaba pronunciada lleva el mayor golpe de voz (y muchas veces se alarga: "jajajajááá"). Dicho de otro modo: es la exacta representación onomatopéyica de la risa. 

 
(Si alguien está en desacuerdo, si piensa lo contrario, díganmelo nomás, amigos, y que me lo digan también los académicos de la lengua. No creo que me convenzan -al menos no por ahora-, pero servirá lo que me digan para seguir desarrollando este apasionante tema. No creo que la última palabra esté dicha, y tampoco creo que el que ríe último sea el que mejor ríe; eso solo -perdonen el chiste de mal gusto- debe saberlo Garrik, el del poema de Juan de Dios Peza. ¡Un fuerte abrazo, amigos! Y cuídense mucho, por favor).

 

© Bernardo Rafael Álvarez

                23/3/2021

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[1] Dije que la definición del DLE es "chueca", porque no se trata de que los "peculiares sonidos, inarticulados" acompañen a los movimientos del rostro y a las "sacudidas del cuerpo". Es todo lo contrario: esos movimientos y sacudidas son los que acompañan a los "peculiares sonidos inarticulados", porque estos sonidos son, en realidad, la risa, y no esos movimientos.

 



sábado, 20 de febrero de 2021

¿"EL", MASCULINO INCLUSIVO?

 No. Como sabemos, los artículos determinados son: el, la, los, las. El primero y el tercero (el, los) sirven para designar sustantivos masculinos, y los otros son para los femeninos. Sin embargo, es dable y correcto -en algunos casos- emplear el artículo masculino para designar sustantivos que son femeninos: cuando estos sustantivos, hablados o escritos en singular, comienzan con /a/ tónica (el agua, el alma, el águila, el acta, el arte…). Lo que no puede ocurrir es que este artículo –repito, en singular- se refiera a sustantivos en plural, como “el perros”, “el gatos”, y, claro, tampoco, es correcto decir “el perro y gato”, salvo que se trate de un “mostrito”: un ser que al mismo tiempo sea perro y gato, lo cual creo es imposible; pero en ese caso tendría que eliminarse la conjunción, como en este otro ejemplo que sí es válido: “la casa taller del maestro Delfin”. 

Si, con el auxilio de un artículo en singular, quiero referirme a dos sustantivos, debo anteponer, necesariamente, a cada uno de estos un artículo: “el perro y el gato” y con más razón si los sustantivos son de distinto género: “el gato y la gata”. 

Como dije al principio (en respuesta al título interrogativo de este post), no, “el” no es un artículo inclusivo; solo se usa -con excepción de aquello referido a la /a/ tónica- para sustantivos masculinos. Entonces, definitivamente, ¿es imposible designar, al mismo tiempo, sustantivos femeninos y masculinos con un artículo masculino? No, no es imposible. Sí puede hacerse, y así se hace, pero –ojo- solo cuando usamos el artículo y los sustantivos en plural: “los niños y niñas en el colegio”, “los caballos y vacas del establo” (y, claro, también “los niños y las niñas”, los caballos y las vacas”); ah, pero –por siaca- no vayan a decir como el inefable Nicolás Maduro: “los libros y las libras” o “los millones y millonas” 😄

¡Un abrazo, amigos y amigas! ¡Sigan cuidándose, caracho!

lunes, 15 de febrero de 2021

¡OYE, ESCUCHA!


Me preguntan si la expresión que aparece como título de este post es o no incorrecta, o si en ella hay redundancia.
Bueno, ya sabemos cuáles son los significados de los verbos "oír" y "escuchar": ambos están referidos a la función de uno de nuestros cinco sentidos, el oído. Considerando esto, "¡Oye, escucha!" sería obviamente una expresión reiterativa, una redundancia. Pero no.
Hay, aquí, un asunto semántico y también de otra índole . El "Oye", en la frase en cuestión, ha perdido el significado que conocemos y ya nada tiene que ver con la percepción de los sonidos. Pero no solo eso; algo más ha ocurrido: ya no es un verbo; ahora es una interjección, cuya finalidad es establecer contacto o llamar la atención de alguien, y equivale a un vocablo, de uso común, proveniente del inglés que todavía no ha sido incorporado al Diccionario de la Lengua Española. ¿Cuál es ese vocablo? Este: "Hey".
"¡Oye, escucha!" es, entonces, como "¡Hey, escucha!".
Ergo, no hay redundancia, ni menos incorrección. Así que, ¡adelante!
¡Un abrazo!

OÍR Y ESCUCHAR

 OÍR Y ESCUCHAR

Respecto de “escuchar”, dice el DLE: “Prestar atención a lo que se oye”. Claro, porque este verbo procede del latin ascultāre, es decir, “auscultar” y, como sabemos, auscultar es “aplicar el oído” (…) a fin de explorar los sonidos…”. Es decir, como explica el Diccionario Panhispánico de Dudas, “la acción de escuchar es voluntaria e implica intencionalidad por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, ‘percibir por el oído [un sonido] o lo que [alguien] dice…”.
Bien, esa es, en rigor, la diferencia entre oír y escuchar. Pero hay que entender que se trata de la diferencia, digamos, de origen (etimología) que es la que el Diccionario aún registra. Sin embargo, el uso actual (que, en verdad, no es tan "actual" que digamos, pues viene desde hace varios siglos) otorga similar significado a los dos verbos: "Le hablo, pero no me quiere oír"; "Pasé por el parque y escuché un ruido insoportable". Esto es así, aunque no les guste a los académicos de la ilustre corporación matritense.
El significado o los significados no solo tienen que ver con la etimología; la etimología es, muchas veces, solo una suerte de referencia "histórica", y no condiciona obligatoriamente a los significados. Las palabras no están condenadas a conservar "de por vida" tal o cual significado; pueden darse casos en que, incluso, una sola palabra tiene significados opuestos: “evento”, por ejemplo, que es un hecho imprevisto, pero también es uno programado. La autoridad en asuntos de lengua no la tienen las academias, sino el uso.
Si alguien le dice a usted: “Habla fuerte porque no te escucho”, no cometerá ningún error; tampoco habrá error si es que usted dice: “Esta noche voy a oír música clásica”. Así hablamos, y nadie nos lo va a prohibir.
El Panhispánico de Dudas señala que no es justificable “el empleo de escuchar en lugar de oír, para referirse simplemente a la acción de percibir un sonido a través del oído, sin que exista intencionalidad previa por parte del sujeto”; sin embargo, agrega que este uso “también existe desde época clásica y sigue vigente hoy, en autores de prestigio, especialmente americanos, por lo que no cabe su censura”. Está en lo cierto, pero hay que agregar que esto no se da solo en “autores de prestigio”; es uso ya generalizado por los hablantes. Y el uso manda, pues.
¿No está en el Diccionario? Eso es lo de menos. Ya estará en algún momento. (“Ya va a venir el día, ponte el saco”, escribió César Vallejo. 😀)
¡Un fuerte abrazo! Cuídense mucho, por favor!

"PARA EMPEZAR HABLAR DE ESTAS COSAS..."

 "Para empezar hablar de estas cosas..."

¿Todo bien en la frase entrecomillada, o le falta algo? Sí, sí le falta algo: una preposición. Veamos: Existe una preposición que, según podemos leerlo en el Diccionario de la Lengua Española, "(i)ntroduce un complemento regido por determinados verbos, adjetivos y nombres". Se usa como en las siguientes frases que inserta el DLE: "Empezar a correr. Disponerse a escapar. Parecerse a alguien. Suave al tacto. Propenso a las enfermedades. Sabor a miel. Temor a las alturas." Es la preposición "a". La frase debió ser escrita así: "Para empezar a hablar de estas cosas..."
Algunas personas (incluso escritores) no ponen la preposición porque, según parece, quieren evitar la cacofonía ("a hablar"). Error. La cacofonía no es un asunto de escritura, sino de pronunciación; si queremos evitarla, evitémosla al hablar, pero sin incurrir en errores gramaticales. Si eliminamos la preposición en la frase en cuestión, entonces también sería válido hacerlo en otras frases similares. Tendríamos, como resultado, esto: "Empezar correr"; "Comenzar comer". Serían idiotismos de cabo a rabo. 😃 ¿"Empezar hablar? No. "Empezar a hablar", sí.

¿POETA O POETISA?

Muchísimos, desde hace muchísimo tiempo, han dicho, y muchísimos siguen diciendo, poetisa, para referirse a las mujeres que escriben poesía. Muchísimos, también, las llaman poetas. Ninguno de los dos vocablos es nuevo. ¿Solo una de las dos expresiones es la acertada? Ambas lo son. ¿Debería ser usada solo la primera de las nombradas? Sí, sería legítimo si así ocurriera. Lope de Vega (en el poema "A la noche") ya hace más de cuatrocientos años usó el vocablo poeta en sentido femenino ("solícita, poeta, enferma, fría"); Rosalía de Castro, en su novela "La hija del mar" (1850), también: "Madame de Staël, tan gran política como filósofa y poeta". No es nada nuevo, pues, y tampoco es, como pérfidamente había dicho Dámaso Alonso, que "parece que no les gusta que se las llame poetisas", y proponía que se "rehabilite" la palabra poetisa por ser "compacta y cómoda". Incluso más allá de los días del autor de Fuente Ovejuna ya alguien había hecho la justa precisión; ¿Adivinan quién? Nada menos que don Antonio Martínez de Cala y Xarana (¿lo identifican?, búsquenlo en Google)*; fue él quien afirmó que poeta es la única forma española para "varón" y "hembra", y lo dijo en 1492. El Diccionario de la Lengua Española (vigésima segunda edición, 2001), decía, a diferencia de las ediciones anteriores, con meridiana claridad, que poeta es la persona que hace poemas, y no ponía, como marca de uso, la "m" de masculino, sino la abreviatura "com.", es decir: masculino y femenino; y, claro, como es lo correcto, en otra entrada presentaba el nombre "poetisa" -que también se emplea- con el consabido significado (del lat. poetissa: mujer que compone obras poéticas). Más bien en la edición actual la RAE ha incurrido en un lamentable error de construcción; dice: "poeta, tisa. m. y f. Persona que compone obras poéticas" (o sea, según los académicos actuales, poeta es masculino y femenino -lo cual es correcto-, pero, para ellos, ¡también poetisa es masculino y femenino!).

 

CONCLUSION: Se puede decir poeta o poetisa, para referirse a la mujer hacedora de poemas, pero no porque así aparezca en el DLE, sino porque esos son los usos aún vigentes. Si tarde o temprano se impusiera el empleo de la expresión "poeta" (tanto para hombre como para mujer), esta sería la única expresión valida; y justa, además.


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*Antonio Martínez de Cala y Xarana, más conocido como Antonio de Nebrija, el autor de la primera gramática castellana (publicada en 1492).