Afirmo: "Considerando en frío, imparcialmente" (Vallejo dixit), la libertad de las lenguas solo está sometida a la voluntad de los hablantes; no de gobiernos ni academias. (Bernardo Rafael Álvarez)
lunes, 4 de marzo de 2019
ESPECTAR
"VIVENCIAR"
"MISERERE"
"PASEAR"
UN VIEJO CON OJOS JÓVENES
¿EL PARTICIPIO ACTIVO DEL VERBO SER ES "ENTE"?
En la página "El Club de los libros perdidos",
hay un artículo con el título Sobre ignorantes e ignorantas: carta de
una profesora con acertadísima y lapidaria frase final, acerca del cual
redacté este comentario:
1) Hay algunas verdades en el texto del enlace. Se
dice, claro, "capilla ardiente", y sería absurdo decir
"ardienta". También era absurdo, durante mucho tiempo, decir
"presidenta", pues lo único correcto era "presidente". Eso ¿por qué?, porque estos adjetivos se forman con un sufijo cuyo significado es
"que ejecuta la acción expresada por la base". Es decir, para ser más
explícito, en el adjetivo "ardiente", la base es "ard" (de
"arder") y en "presidente" es "presid" (de
"presidir"); la acción expresada por esas bases (arder, presidir) se
da al agregar el sufijo en cuestión, lo que da lugar a: ardiente, presidente.
Es decir, “ente” (en esto de que
hablamos) es solo un sufijo (cuya función es formar adjetivos deverbales) y no,
como equivocadamente se dice en la nota, el “participio activo” del verbo ser.
2) Pero hay un "ente", que no es sufijo, y
que tiene, digamos, "autonomía semántica". "Ente" es un
sustantivo: "Lo que es, existe o puede existir" (en filosofía); también es sinónimo de "entidad". Aquí solo un ejemplo de su uso, para que sea fácil de entender: El ente regulador del transporte terrestre y de carga, en el Perú, es la SUTRAN.
3) Ahora, respecto de lo que es correcto o incorrecto, debo decir lo siguiente: La
corrección/incorrección, en temas de la lengua se da, no precisamente por el
acatamiento o la infracción de determinadas normas académicas o cosas por el
estilo, sino por la aceptación de los usuarios; en otras palabras, por la
imposición del uso. En el caso de "presidente", por ejemplo, se ha
generalizado e impuesto el uso de la forma femenina "presidenta" y,
como corresponde, así ha sido asimilado por la Academia y así aparece en el Diccionario. Una presidencia puede ser ejercida por un varón o por una mujer,
es decir, se da lo masculino y lo femenino; no ocurre (porque sería absurdo)
con capilla, pues allí no se da la dualidad masculino/femenino y por eso
resulta descabellado proponer lo de "ardienta".
4) A mí, como a muchos, me disgustan las nuevas formas que los movimientos
feministas promueven y tratan de imponer con aquello del "lenguaje
inclusivo"; pero si lograran su cometido, caballero nomás, tarde o
temprano probablemente terminaríán sumándose (incluso lo de
"ignorantas") a las voces que aparecen en los "glosarios, o
diccionarios, o lexicones, o tesauros, o elucidarios, o calepinos, o
repertorios, o siete mares, o como quiera llamarlos la "ciencia" de
ciertos filólogos nativos" (Goyo Martínez dixit: "Entre Jocundo y
Jofaina").
5) ¿"Ente" es participio activo del verbo "ser"? No. ¿Acaso del verbo "ver" es "vente"? Ente, en todo caso, podría ser participio activo de un verbo que se escribiría así: "er"; pero es obvio que hasta un chiquillo nos diría -y estaría en lo cierto-: "Pero, tío, ese verbo no existe, pe". De "ser", el participio activo debería ser, en todo caso, "sente" o "esente", pero tampoco lo son; sin embargo hubo uno parecido, que dejó de usarse hace muchísimo tiempo. ¿Saben cuál? Los estudios de lingüística histórica nos dan la información. Este: "eseyente". Pero nunca ha sido, y menos lo es ahora, "ente".
6) ¿Vieron que acabo de poner cursivas en "sido"? Claro. Lo he hecho porque ese es el participio, el único, del verbo ser; es una forma no personal, con que se efectúa, por ejemplo, la conjugación en pretérito perfecto: "he sido".
¡Un abrazo!
QUECHUA, ¿EL ÚNICO IDIOMA "CENTRADO EN EL OTRO"?
Aquí mi comentario:
1) Dice el antropólogo: "El frívolo 'hola', como saludo en Español, no existe en el Quechua, sino el 'Allillanchu' ('¿estás bien?') que sí denota interés por el estado del otro, esto refleja la naturaleza afectiva del Quechua y así también del hombre andino".
Veamos: En Español hay el "hola" -que no es frívolo-, que usualmente va unido al "¿cómo estás". Es decir, también hay el "interés por el estado del otro", ¿o no? Pero, además, existe el "buenos días" que no solo expresa el interés por el otro sino, sobre todo, el deseo de que esté bien, que todo le vaya bien durante el día en que se da el saludo y en los que vengan.
2) Dice el antropólogo: "'Adiós o "chau" parecen no existir en Quechua sino un 'tinkunanchiskama'" (hasta que nos volvamos a ver), que denota el deseo de volver a encontrarse en un futuro con la otra persona.
Veamos: En Español hay el "adiós" (cuyo
significado equivale, en realidad, a un "que Dios te cuide") y el
"chau", pero también el "Nos vemos" y el "Hasta
pronto" que, obvio, "denotan el deseo de volver a encontrarse".
¿O no?
3) La no existencia de una expresión como "adiós" en una lengua no es ningún mérito, ni tiene que hacernos pensar que por ello esa lengua es mejor que otras. En el castellano, repito, existe "adiós", pero también "chau", "hasta luego", "hasta mañana", "hasta la próxima", "hasta la vista", "nos vemos", "cuídate", "Dios te bendiga", etc. ¿Debemos decir, por ello, que el Castellano es superior al quechua? No. Solamente son lenguas diferentes. Todos los idiomas tienen básicamente una finalidad: comunicar, y comunicar (por su raíz) es una palabra que significa hacer comunidad, juntar y no alejar. Y en el trato diario podemos despedirnos para siempre (sin retorno) pero también -y con frecuencia- podemos despedirnos con la promesa de reencontrarnos.
4) Otra cosa: si yo digo que en determinada lengua no existen cierta palabra, lo que estoy haciendo no es resaltar un mérito, sino señalar una carencia. De ese modo, no se le hace un favor, pues.
5) Al bondadoso antropólogo norteamericano yo le recomendaría que trate de ser objetivo, y que no busque solo congraciarse. No es bueno falsear la realidad solo por querer ser complacientes.
6) Concluyo: No hay, señor, un idioma único "centrado en el otro". Todos "se centran" en el uno y en el otro, porque precisamente sirven para esto: para comunicarnos (hacer comunidad de ideas, de sentimientos, etc.); no hay idiomas "egoístas" unos, y "solidarios" otros. Todos sirven para lo mismo: tienen, digamos, voluntad comunitaria.
© Bernardo Rafael Álvarez


