domingo, 14 de julio de 2019

"FANTASEOSA"


"La visión que los modernistas (...) presentan del indio es más fantaseosa que fundada en la experiencia..." (Mario Vargas Llosa: "La utopía arcaica". Fondo de Cultura Económica, Mexico, 1996).



Bueno, como reza el dicho: al mejor cazador se le escapa la paloma. Aquí, don Mario se equivocó. Probablemente como el verbo es "fantasear" y no "fantasiar", nuestro escritor creyó que era válido escribir "fantaseosa" (y usó la "e" y no la "i").



Lo correcto es escribir, y decir: fantasioso, fantasiosa, que son adjetivos generados por el sustantivo "fantasía".



En ediciones posteriores se hizo la corrección; al menos eso veo en la de Alfaguara, que es la que yo conozco.


¿"LIBRO", EN QUECHUA SERÍA "MAYTU"?*



Traducir es cosa seria, pues. Aquí -a manera de adelanto- unas reflexiones mías, por las que pido disculpas, ya que tal vez resulten osadas e imprudentes (y porque, además, yo no sé nada de quechua):


En el Vocabulario de la Lengua Quechua, de Diego Gonzalez Holguín (1608), aparece lo siguiente (lo transcribo sin variaciones): "Mayttu. Emboltorio, o manojo &c // Mayttuni. Emboluer, liar, o hazer manojo de algo. // Mayttururu maytuyuyu. Emboltorio. Para presentar de fruta o yeruas”.


En Pastaza, "maytu" es la también llamada "patarashca". Y así aparec precisamente en el "Vocabulario Quechua del Pastaza", editado por el Instituto Lingüístico de Verano: "patarashca (una comida de pescado envuelto en hojas)".


En la página PERUEDUCA/ Sistema digital para el Aprendizaje, encuentro la siguiente frase en quechua: "LLamkana maytu: Yupana 1 Pulla yachakushum", traducida al castellano de este modo: "Cuaderno de trabajo Quechua Inkawasi: Matemática 1 Grado". Es decir, "Llamkana maytu" como "cuaderno (o libro) de trabajo".


González Holguín: "Llamccancca, o llanccana. Las obras que se han de hacer". En una palabra: "trabajo".


Como sabemos, antes de la llegada de los españoles, en esta parte del planeta no se conocían los libros y, como tal, era imposible que existiese una palabra en quechua para nombrarlos. Lo que algunos científicos han considerado como sistemas de escritura prehispánicos son los tocapus (figuras geométricas, en tejidos, o pintados en vasijas) y las quilcas (pictogramas, petroglifos o marcas culturales sobre rocas). Pero, repito, no hubo libros propiamente dichos).


Y, en efecto, al no haber, en nuestra lengua nativa, una palabra que los nombrara, al llegar los volúmenes impresos a esta parte del Continente, lo que tuvo que hacerse fue emplear, sin más ni más, el vocablo español. Y así lo registra González Holguín: "Libro escrito de mano. Qquellccascca qquellcaycuscca libro".


Bien. Si quisiéramos -empleando la lengua de los incas- referirnos a ese maravilloso objeto de papel que encierra sobre todo conocimientos, sabiduría, y que nuestros remotos antepasados no conocían, ¿qué tendríamos que hacer? ¿Cómo traduciríamos la palabra “libro” al quechua? Difícil tarea.


No sé a quién se le ha ocurrido (en el Ministerio de Educación o sabe Dios dónde) emplear, por primera vez, el término quechua "maytu" para designar, en la lengua de los incas, al libro o cuaderno (que, en buena cuenta, son lo mismo). Pero yo (aunque sé que lo que voy a decir puede ser cuestionable o, de hecho, cuestionado por algunos) debo decir que a mí me parece acertado el que se haya hecho esa traducción que –creo que es obvio- ha tenido en cuenta lo que es una suerte de analogía entre lo que significa “maytu”, especialmente en el Pastaza (el envoltorio de un alimento, o “una comida de pescado envuelto en hojas”) y lo que esencialmente es un libro: "manojo" o "envoltorio" de conocimientos, de “alimento espiritual”.


¿Debió ser otra la palabra quechua para designar al libro? Probablemente, pero yo no sé cuál. ¿O es que acaso lo más conveniente hubiera sido que ocurriese lo mismo que pasa, por ejemplo, con la palabra “cuerpo” que, según veo en un diccionario (castellano-quechua), está “traducida” como “kwirpu”? ¿O sea, en el caso de “libro”, cambiar solo una vocal, para que se convierta en “libru”, tal vez? Eso (es mi modesta y atrevida opinión) sería de mal gusto.


La Academia Mayor de la Lengua Quechua, de la mano con el Gobierno Regional del Cusco, publicó el año 2005, el DICCIONARIO Quechua-Español.Quechua, título traducido de este modo: QHESWA - ESPAÑOL - QHESWA SIMI TAQE. Es evidente -creo yo- que la traducción del vocablo "diccionario" como "simi taqe", en quechua, se ha hecho tomando por analogía lo que significa "taque" en español: "Troj", que es el "Espacio limitado por tabiques para guardar frutos y especialmente cereales"; que es lo mismo que encontramos en el Vocabulario de González Holguín; "Taqque. la trox de paja sin barro. Taquetaque purini, o taque taquella yr muchos a la par a las parejas o al lado vnos de otros, o en hila derechos, o en ala y no detrás"; y, bueno, también en el referido Diccionario de la Academia Mayor: "taqe. s. Depósito tejido de tallos flexibles entrelazados, de forma rectangular o cilíndrica, utilizado para guardar productos agrícolas". En pocas palabras, Diccionario: "simi taque" como almacén o depósito del idioma, de las palabras palabras, que son alimento. (Se ha hecho, supongo, pensando desde dentro, ¿no?).


(Repito: Me parece acertada la traducción referida, respecto del vocablo libro. Lo hecho por la Academia Mayor de la Lengua Quechua, al nombrar al diccionario como "simi taque", abona a favor de lo dicho. Sin embargo, para evitar confusiones, tal vez hubiera sido mejor que, antes de usar el término "maytu", se hubiesen dado las explicaciones pertinentes, ¿verdad?).
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* Hace unas semanas le prometí escribir sobre este tema a mi amigo Fredy Roncalla, pero ocupaciones y malestares me lo impidieron; hace un rato -al ver que Fredy volvió a tocar el asunto- recordé la promesa, y no me quedó más que coger la Laptop y, apurado, ponerme a escribir.

"A POR ELLOS" ("La expresión de La Resistencia que llega hasta la RAE")


("A por ellos") En realidad, se trata de formas expresivas elípticas (en que se omite -intencionalmente o no- algún elemento útil pero cuya prescindencia no convierte en ininteligible la expresión misma): "Ve a (la cocina) por agua"; "Ve a (la escuela) por tu hermanito"; "¡A (luchar, reclamar...) por ellos!".



Hay, incluso, expresiones a las que podríamos llamar "agramaticales" que son usadas especialmente por los jóvenes; esta, por ejemplo: "Hola, ¿qué haciendo?". Aquí es obvio que lo que se ha eliminado es el verbo "estar" o el "venir": "¿qué estás haciendo?"; "¿qué vienes haciendo?".



Usos, pues. Tal vez a muchos disguste esto pero, caballero nomás, paisanos: son expresiones correctas. 😐😐

¿COLIBRÍ O ERMITAÑO?

Estos científicos japoneses (según dice la nota periodística) afirman que la figura acaso más conocida de las líneas de Nasca, "no representa a un colibrí, sino a un ermitaño". Algo así como si yo dijera esto: "No es una paloma, sino una cuculí". 



¿El ermitaño no es acaso una de las muchísimas especies de colibrí? Sí, lo es. O sea, no hay razones para dejar de seguir, como siempre, llamándole "colibrí" a esa bella figura. 😊😊

lunes, 4 de marzo de 2019

"TODES", "ELLXS", "NIÑ@S", "AMIGXS"


En la página página "BUENA VIBRA hay un artículo en cuyo título se dice que para la RAE el lenguaje inclusivo es innecesario. Acerca de ello hice el siguiente comentario:

Efectivamente, como dice la RAE, "el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos inespecíficos". Cierto. Es que se trata (y así ha sido siempre) de eso, nada más: de un masculino "gramatical" y no de un masculino "sexual". Entiendan bien, "revolucionarios antimperialistas del lenguaje" (es decir, "enemigos del macho"): el decir, por ejemplo, "todos los niños" no atenta contra la sexualidad femenina; el clítoris no va a convertirse en pene. El "todos" es absolutamente inclusivo, porque incluye a varones, mujeres y a transgéneros, etc.  

Es absurdo e innecesario proponer (como quieren algunas afiebradas "oenegés") la "e" como reemplazo de la "a" y la "o", y decir "todes". Y creo que más absurdo y exagerado es usar "@" y también "x", como grafías "inclusivas". 

La lengua no solo es un instrumento escrito, una estampa para verla, mirarla o admirarla; si está escrita, hay que leerla y también pronunciarla oralmente, hablarla. ¿Cómo, díganme, por favor, deben pronunciarse expresiones como estas: "todxs", "niñ@s"? ¿Habrá que retorcer, tal vez, los labios y la lengua de un modo medio monstruoso o caricaturesco a ver si así sale un sonido que "satisfaga" a "todos, todas y todes"? La unión de estas dos consonantes "dx" no tiene sonido específico o, mejor dicho, identificable (no es como, por ejemplo, son los dígrafos "ll", "ch" o "rr"); mucho menos lo tiene el signo de arroba (@). Entonces, pues, como dicen los mexicanos, "no manchen", queridos "cheguevaras" tardíos y desenfocados. El suelo aún está parejo; no quieran barbecharlo inútilmente si no tienen buena semilla para sembrar.[1]  

En fin, el tiempo y las aguas lo dirán. En estas cosas no hay -por lo menos no ahora- nada que pueda -con eficacia- oponerse a lo que vaya a ocurrir en el futuro con la lengua: el uso -no la imposición de "oenegés”, academias o gobiernos- será, como ha sido siempre, lo que decida. Por ahora, solo se exponen opiniones, y lo de la RAE y lo mío solo son eso: simples opiniones.  

Si quieren seguir usando estas pintorescas novedades posmodernas, háganlo: nadie puede prohibirles. Si, tarde o temprano, el llamado "lenguaje inclusivo" llega a imponerse, pues se impondrá, y su uso, entonces, será válido y legítimo; la legitimidad (lo he dicho siempre) la otorgan -recuérdenlo bien- los hablantes y no las instituciones académicas, tampoco las “oenegés”.  

Conclusión: Lingüísticamente hablando, no hay razones valederas para cuestionar ni rechazar el llamado "lenguaje inclusivo" (la lingüística no está para dictar directivas, órdenes o consignas, ni mucho menos prohibiciones): el uso es la única autoridad que decide la permanencia o desaparición de las expresiones y los modos cómo nos expresamos; nadie más, ni la RAE.  

Pero, claro, no hay autoridad que pueda impedir nuestras opiniones personales. Y, por cierto, la opinión mía es la que sigue. Las formas propuestas (y que algunos quisieran imponer) como expresión de "lenguaje exclusivo" (estas, por ejemplo: todxs", "niñ@s") no son más que reverendas pachotadas (aberraciones, en realidad) de cuya imposición definitiva no estoy muy seguro.

¡Un abrazo! Ah, y, por favor, no vayan a enfadarse conmigo, amigas, amigos (¿y "amigues"?).



[1] Bueno, con el tema este tan actual de la “inclusión” y la tácita o no tan discreta guerra de los sexos, parecería que se estuviera tratando de imponer una nueva letra en el abecedario, a la que tal vez habría que llamar "ao" u "oa". Al menos esto es lo que puede deducirse con escritos como este, por ejemplo, "Les envío un saludo a tod@s". A mí me parece “graciosudo”, como decía un cómico de Risas y Salsa. El tan antiguo y adusto signo de arroba convertido, por designio de la posmodernidad, en una letra andrógina. A lo que hay que agregar la "patafísica" metamorfosis impuesta a la letra "x" que ya no sabemos cómo diablos suena en palabras posmodernas como estas pluralizadas: "amixs", "todxs", “lxs”.

 


 (28 de febrero del 2019)

¿CÓMO SE REPRESENTA LITERALMENTE EL AULLIDO DE UN PERRO?




No existe norma escrita que indique cómo representar literalmente los aullidos o aúllos. Un aullido es -según lo define el Diccionario de la Lengua Española (DLE), la "Voz triste y prolongada del lobo, el perro y otros animales". Es un alarido en que, como podemos darnos cuenta al escuchar a un perro (cuando, según dicen, anuncia alguna muerte 😊 ), son notorios los sonidos que en nuestro idioma corresponden a  la "a" y la "u", y la mayor fuerza recae en la segunda vocal mencionada (la "u"), lo que da lugar a la siguiente expresión sonora: "aú", y es así, en principio, como debería formarse la onomatopeya. Sin embargo, debido a que -como bien dice el DLE- esta voz o alarido se da como un sonido prolongado, es dable también (valiéndonos de la legítima arbitrariedad) alargar la representación escrita, encerrándola entre signos de exclamación, porque se trata en buena cuenta de una interjección onomatopéyica, con acento en la "u" pues estamos ante una voz bisílaba aguda: "¡Aúuuu!" (recuérdese, además, que al aullido también se le conoce como "aúllo", y ya ven dónde está la tilde). La onomatopeya que no llevaría tilde (porque es un monosílabo prolongado, un diptongo) es el alarido que una persona emite cuando, por ejemplo, se golpea en el dedo con un martillo: "¡Auuu!". Es mi modesta pero firme opinión. ¡Un abrazo!

(29 de enero del 2019)


CUMPLEAÑOS, ONOMÁSTICO, SANTO, NATALICIO. SINÓNIMOS.


En el Perú sí son sinónimos, debido al uso (amo y juez en cuestiones de lengua). La lengua, los significados de las palabras, no están sometidos solo a las etimologías ni a los diccionarios, menos a las academias. Onomástico es (según el "sagrado" DLE) "el día en que una persona celebra su santo". Originalmente esto (el "santo") se refería al nombre del personaje católico que correspondía al nombre de la persona "que celebra". Con el tiempo esto se ha extendido (por el uso, repito) a los cumpleaños, sea o no el nombre del "cumpleañero" coincidente con el que aparece en el santoral. Y, más, ahora y desde hace ya muchos años, santo también es el cumpleaños ("¡Viva el santo de Juan Pérez!", se dice). Onomástico, también: mi santo, onomástico, cumpleaños o natalicio es el 12 de noviembre, acepte o no como sinónimos el DLE o el Fundéu. Aquí en el Perú, repito, son sinónimos: eso lo ha impuesto -como debe ser- el uso. Finalmente esto: sinónimo no es, digamos, una categoría "académica"; ninguna academia manda en el modo de hablar ni de crear o eliminar palabras, o de asignar o modificar significados; esa autoridad la tiene el pueblo, la gente de a pie. ¿Gasfitero qué era al principio y en otros lugares? No era el que reparaba instalaciones de agua potable; ahora sí lo es. ¿Nos castigará la Academia por esta "lisura"? ¡Un abrazo!
(17 de enero del 2019)