Afirmo: "Considerando en frío, imparcialmente" (Vallejo dixit), la libertad de las lenguas solo está sometida a la voluntad de los hablantes; no de gobiernos ni academias. (Bernardo Rafael Álvarez)
martes, 27 de agosto de 2013
ESTOS PLURALES
Por regla gramatical, el plural de los sustantivos en castellano se forma agregando al final de la palabra "s" o "es": mesa = mesas; pan = panes. Esta regla, sin embargo, no se cumple absolutamente con todos los sustantivos: ómnibus, por ejemplo, palabra a la cual -por obvias razones- no sería dable ponerle una "s" al final porque esta se duplicaría innecesaria y absurdamente ("ss"); pero tampoco procede que se le agregue "es" ya que se produciría una grave alteración fonética en el sustantivo, que daría lugar a que de ser, como es, una palabra esdrújula, se convierta en aguda: "omnibús(es)". Por ello, solo es necesario anteponerle un artículo o un adjetivo demostrativo expresado en plural (los, unos; estos, esos, aquellos). Los sustantivos a los que tampoco debe agregarse "s" o "es", son los apellidos en español (cosa que sí ocurre en lengua inglesa): "los Castillo" y no "los Castillos". Y si frente a nosotros tenemos un batallón de militares en que todos tienen el grado de Alférez ¿cómo debiéramos referirnos a ellos? En plural, naturalmente; y es lo que hace todo el mundo. Pero la pronunciación de este plural es medio incómoda y por ello es que muchos dicen "los alfereces" (/alferéces/) porque "suena bien". Sin embargo, ateniéndonos a la regla (y a lo explicado respecto de "ámnibus"), la manera legítima es esta: "Alféreces". Y además de incómodo suena feo, ¿no?
LUCIR
lunes, 26 de agosto de 2013
DESCHAVAR
Ensayando una audaz incursión en el terreno de la lingüística y empleando, digamos, un tono medio “saussureano”, el gran Enrique Verástegui –en una nota publicada en el único número de Eros, la revista del inolvidable Isaac Rupay- trató de dar una explicación al verbo “deschavar”:
“Probablemente la palabra tenga su origen más remoto en chapa, o quizá –improbablemente- en tapa. El significado puede variar o ser el mismo, pero las formas del significante proliferan en cadenas asociativas por generación espontánea. El sintagma es un círculo infinito: una estación de la finitud. Destapar, dechapar, deschavar = enseñar”.
Y antes de este desarrollo conceptual, nuestro poeta elaboró una caracterización aún más ambiciosa:
“Deschavar o mejor: deschave es un juicio implacable en el habla peruana. Si queremos desenmascarar algo, lo deschavamos, vamos a deschavarlo. Lo soltamos. Si lo deschavamos hemos realizado un deber, hacemos uso de un derecho que nos concierne por ley tácita. Deschave es por tanto, una categoría real para el habla peruana."
Interesante.
Su uso en el Perú tiene varias décadas; desconozco cuántas, pero, por ejemplo, Lauro Pino ya lo había incluido en su librito Jerga criolla y peruanismos, que es de 1968. Pero, a pesar de que, por el uso que le damos, podemos considerarlo como peruano, lo cierto es que este verbo no nació en nuestro país, sino en Argentina, y su edad -¡uf!- es difícil de determinar. En un libro aparecido en 1928, Carlos Raúl Muñoz y Pérez, al que le decían “El Malevo Muñoz”, publicó unos versos que eran cantados como tango y cuyo título era “Cacho del recuerdo”, y allí encontramos esto: “Suelo a veces curda, cuando estoy de farra / deschavar cantando, mi vida ruflera…”. Antiguo, pues.
Lo que expresa
nuestro poeta Verástegui, al tratar de asociar el verbo deschavar con deschapar
y destapar, tiene sentido en realidad si consideramos los aspectos fonético y
semántico propiamente dichos. Sin embargo, un estudioso como es Enrique
Chiapara, autor de Glosario lunfardo, estima que el origen del
verbo en cuestión, se encuentra en el italiano “schiavare”, cuyo significado en
español es “abrir forzando”. Pero, como sabemos, el deschave forzado solo se da
cuando se confiesa algo por presión externa (un interrogatorio policial, por
ejemplo). Y la verdad es que el deschave (o el deschavarse) no siempre se da en
esas condiciones; también se produce estimulado por la buena voluntad: una
declaración de amor, por ejemplo. Es decir, también es sincerarse
voluntariamente.
Sea como fuere,
deschavar es un verbo legítimamente asimilado por el habla peruana. Pero, ojo,
también es empleado en Cuba, solo que con esta salvedad: allí se le da el
significado de “comportarse con desenfado y atrevimiento en determinada
situación” (que, como se ve, tiene mucho que ver con aquello de ser sincero) y
el DRAE lo recoge como “Deschabar” (usando “b” en lugar de “v”).
miércoles, 21 de agosto de 2013
¡CHINO MACACO!
martes, 20 de agosto de 2013
NO ES UN "JEANS"
La pregunta: ¿Es realmente incorrecto lo que prácticamente todo el mundo hace en nuestro medio, al pronunciar "cúster" y no "cóuster" para referirse al tipo de vehículos mencionado? No, no es incorrecto. Se trata de una legítima castellanización o, más precisamente, peruanización del vocablo de marras; y nadie nos lo puede prohibir.
La pronunciación "cúster" (y su escritura), para designar al tipo de carros aquí referido, puede convertirse, en cualquier momento, en un aporte peruano, en un peruanismo, sin ningún problema. Así que adelante nomás, paisanos, que al fondo hay sitio.
"LA SOBERBIA ES UNA DISCAPACIDAD" (¿LO DIJO JOSÉ DE SAN MARTIN?
No pongo (¡qué va!) en duda su autoría, pero si de algo estoy más seguro es de que el ilustre argentino no dijo o no escribió la frase tal como aparece en el Internet. ¿Saben o, mejor dicho, se imaginan por qué?
Respuesta: La frase de José de San Martín ha sido, digamos, "traducida" al castellano de nuestra época. El no dijo -no podía haber dicho- que la soberbia era una "discapacidad". El término es muy reciente. Tengo un diccionario de 1913 que no lo registra y tampoco aparece en mi "Pequeño Larousse Ilustrado de 1988. El DRAE lo consigna recién a partir de su edición del 2001.
lunes, 19 de agosto de 2013
¿SÍ? ¡NO!
Escuché a alguien en la televisión que dijo esto (lo transcribo casi textualmente): "Tengo que esforzarme más y dar todo de sí". Veamos. El "sí" que empleó este muchacho (un torero español que participa en uno de esos "realytis" celestinos) es un pronombre personal que el DRAE lo define como forma reflexiva de tercera persona, y que se usa "en los casos oblicuos de la declinación en ambos géneros y números, siempre con preposición". Por ejemplo: "Le echaron agua fría en el rostro y volvió en sí". Como se ve, el sujeto aludido en el ejemplo es una tercera persona y puede corresponder a cualquiera de los géneros (masculino o femenino) y, en este caso, la preposición empleada es "en". Si se empleara (obvio, en una oración referida a otra cosa) la preposición "con", no se diría "con sí", sino "consigo". Ejemplo: "Pedro se alejó, llevándose consigo el regalo que le entregué". Como dijimos, citando al DRAE, el pronombre del que nos ocupamos se emplea en la declinación en ambos números (singular y plural), como en este ejemplo: "Las chicas del seleccionado de Vóleibol dieron todo de sí". Repetimos en otras palabras: tercera persona del masculino o femenino y del singular o plural. Nunca en primera o segunda persona. Lo que el muchacho español dijo en la televisión (ojo: no es el único, porque muchos lo hacen) fue, pues una barbaridad (uso el término muy familiar para don Marco Aurelio ). El uso correcto del pronombre en primera persona, para expresiones similares a la que dio pie a esta nota, es el que aparece en este ejemplo: "Me esforzaré y daré todo de mí". Y si lo que se quiere decir es algo como el ejemplo de Pedro, diremos esto: "Me alejé llevándome conmigo el regalito". Y, bueno, para la segunda persona el pronombre es "ti" y si se usa la preposición "con", será "contigo".

