lunes, 4 de marzo de 2019

CUMPLEAÑOS, ONOMÁSTICO, SANTO, NATALICIO. SINÓNIMOS.


En el Perú sí son sinónimos, debido al uso (amo y juez en cuestiones de lengua). La lengua, los significados de las palabras, no están sometidos solo a las etimologías ni a los diccionarios, menos a las academias. Onomástico es (según el "sagrado" DLE) "el día en que una persona celebra su santo". Originalmente esto (el "santo") se refería al nombre del personaje católico que correspondía al nombre de la persona "que celebra". Con el tiempo esto se ha extendido (por el uso, repito) a los cumpleaños, sea o no el nombre del "cumpleañero" coincidente con el que aparece en el santoral. Y, más, ahora y desde hace ya muchos años, santo también es el cumpleaños ("¡Viva el santo de Juan Pérez!", se dice). Onomástico, también: mi santo, onomástico, cumpleaños o natalicio es el 12 de noviembre, acepte o no como sinónimos el DLE o el Fundéu. Aquí en el Perú, repito, son sinónimos: eso lo ha impuesto -como debe ser- el uso. Finalmente esto: sinónimo no es, digamos, una categoría "académica"; ninguna academia manda en el modo de hablar ni de crear o eliminar palabras, o de asignar o modificar significados; esa autoridad la tiene el pueblo, la gente de a pie. ¿Gasfitero qué era al principio y en otros lugares? No era el que reparaba instalaciones de agua potable; ahora sí lo es. ¿Nos castigará la Academia por esta "lisura"? ¡Un abrazo!
(17 de enero del 2019)

MISIO* / CHIHUÁN**




¿El vocablo "misio" llegarà a caer en desuso, ante la aparición de "chihuàn"?

El desuso de una palabra o la pérdida de su significado se da (voy a decirlo a la manera de Acuña 😊 ) por la falta de uso.

El adjetivo y también sustantivo "misio" está bastante generalizado; ya se impuso. Es usado por diversos sectores de la sociedad peruana, desde hace bastante tiempo: es un peruanismo legítimo. Es muy difícil que caiga en desuso.

"Chihuán" se está convirtiendo, por ahora, solo en su sinónimo.

"Estoy aguja", por ejemplo, persiste; pero, claro, débilmente; no muchos lo emplean.


Yo intuyo (veremos si me equivoco) que más fácil será que desaparezca (o disminuya su uso) la palabreja "chihuán", como sinónimo de "misio"; esto, cuando todos se olviden de Leyla, la congresista cuyo apellido le dio origen; porque, al menos hasta ahora, ese uso tiene una carga sarcástica y medio perversa, en referencia a ella: no es aún un vocablo digamos autónomo, y todavía se da de un modo más bien "juguetón" (juguetón también fue el uso -hace unas dos décadas, más o menos- de "yungay" para referise a los vigilantes o guachimanes, pero no perduró).

En fin, lo que pase con "chihuán", como sinónimo de "misio", es cosa de adivinos, de pura futurología.😊 (El tiempo dará la última palabra).

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* "Misio" es un peruanismo originado como apócope de "misionero", y significa "persona con carencias económicas, pobre"; esto en alusión a aquellos miembros de la Iglesia Católica uno de cuyos votos era precisamente la pobreza.

** "Chihuán", proveniente del apellido de una congresista que cometió una barrabasada al "quejarse" de que su sueldo no le alcanzaba para "el ritmo de vida" que llevaba, ha adquirido el mismo significado de "misio" ("persona con carencias económicas, pobre").
(13 de enero del 2019)

HIPOCORÍSTICO ÚNICO (Con nombre propio).

Hay hipocorísticos válidos para distintos, para muchos nombres: Carlitos, Pedrito, Rosita, Gimenita, Alfonsito, etc.; o, como en Pallasca: Paulinasha, Pedrasho, Mariasha, cholasho, etc.

Sin embargo, en Pallasca se da una forma que, si no me equivoco, no puede usarse más que con dos nombres, (Bernardo y Eduardo): Beinaido y Eduaido ( si algún paisano mío conoce otros, por favor que me avise; se lo agradeceré mucho).

Hay también un caso que, creo estar seguro, se da solo y exclusivamente para mi nombre (es el hipocorístico que usaba mi inolvidable primo Panchaso, y hace poco me lo recordó Igor, mi hijo; pero, claro, no era mi primo el único que me lo decía); me refiero a Beñaño. Yo soy Beñaño, pues; claro, también Beinaido o, mejor dicho, Beinaidito).

(Es -disculpen la emoción- entrañable para mí. Y, ¿saben una cosa, me siento contento y orgulloso. ¡Un hipocorístico auténticamente pallasquino, y que me recordará siempre a mi Panchasho, mi lindo primo Panchín).
                           (9 de enero del 2019)

MARROCAS*




¿Es una palabra perteneciente a la jerga delincuencial y, por ello, de uso "no recomendable" por la gente culta? Hay quienes creen que sí. Yo no.

No es una palabra digamos reprobable. El uso del sustantivo "marrocas" no es incorrecto. Ni menos indigno ni pecaminoso. El que su origen (repito: su origen, no su "pertenencia") esté en los bajos fondos, concretamente en el mundo delincuencial, no lo convierte digamos en un vocablo vil. Forma parte de la lengua culta (es decir, es empleado por profesionales e intelectuales, y también por los "incultos".

Me dicen que en lugar de "marrocas: es preferible usar la palabra "esposas". No. Ningún vocablo, mientras su sinónimo no sea ofensivo o digamos malsonante o con significado dudoso, es estrictamente "preferible". Que cada persona decida usar el vocablo que guste es otra cosa. ¿Por qué "esposas" sería preferible y "marrocas" deleznable? No hay razón válida.

Ah, otra cosa. En nuestro país no es jerga ni replana, pudo haberlo sido antes (sé que en el lunfardo -Argentina- también significa "cadena de oro"), hoy ya no. En el Diccionario de la Lengua Española, aparece como peruanismo: sinónimo de esposas (manilla de metal). Ni siquiera aparece con la marca "coloquial". Es un peruanismo culto, pues. No interesa que doña Martha no lo haya incluido en su libro; ella no establece el canon. Es decir, como habría dicho Pepe Vásquez: está claríiiiiiiiito. 😊😊😊

Ah, para rematar el asunto de la lengua culta: ¿Acaso, por ejemplo, las lisuras son ajenas a ella? No. Incluso hay vocablos "incorrectos" que están en ese nivel. ¿Hace falta un ejemplo? Aquí va: "querramos". Hasta doña Martha lo acepta como tal (Cf. El Habla Culta, o lo que debiera serlo).

(Pero como sé que no todos van a estar de acuerdo, planteo esta interrogante: ¿Y si le cambiamos de nombre y en vez de "marrocas" le ponemos "suegras", para que no colisione con "esposas"? 😊😊😊😊)

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* Esta nota nació de una discusión, en Facebook, acerca del tema.



ATEMPERAR

Es una palabrita medio engañosa que, de hecho, a más de una persona puede confundir. Parece, pero no es lo mismo que "medir la temperatura", o -figuradamente- "ver cómo andan las cosas". Es, más bien, moderar, calmar, templar; en otras palabras, hacer que la temperatura o los ánimos bajen, que se reduzca la excitación y, digamos, lograr que la situación sea tolerable. Es lo mismo que "temperar": piscina temperada (una piscina con la temperatura controlada).

(2 de noviembre del 2018)

MACHOTE


Este sustantivo, usado en el mundo de las editoriales e imprentas, para nombrar a la “impresión de prueba de una publicación” (y no a los machotes de “Esto es guerra”, reforzados y “embellecidos” a punta de esteroides anabólicos), es un americanismo cuyo origen está en la voz “machiotl”, perteneciente al náhuatl (macrolengua que se habla en México y cuyo autoglotónimo es nāhuatlahtōlli) con el significado de “comparación”, “ejemplo”, “dechado”. Sabemos que en Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua, significa “modelo” o “arquetipo” (es decir, “dechado”). La primera acepción de “arquetipo”, como podemos verlo en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), es “Modelo original y primario en un arte u otra cosa”. Eso es, precisamente, la impresión de prueba de una publicación: un modelo original y primario que sirve para tener una idea anticipada de lo que será la publicación final y, si fuera el caso, para efectuar las correcciones que hagan falta y que, obviamente, serán las definitivas. Así, con ese significado lo usamos en el Perú, y así aparece en el Diccionario de Americanismos, pero aún no en el DLE. ¿Me equivoco? ¡Un abrazo!

(1 de noviembre del 2018)

LA TILDE Y EL REFERÉNDUM


La cédula que se empleará el día del Referéndum Nacional es la que aquí aparece. Como se ve, hay cuatro recuadros en cada uno de los cuales aparece el monosílabo "SI" que, evidentemente, los que lo pusieron quieren que se lea como "SÍ". Pero no, no es lo mismo.
Un "SI" sin tilde no es lo mismo que un "SÍ" con tilde. El primero es una conjunción que "Denota condición en virtud de la cual un concepto depende de otro u otros" (DLE), pero dicho o escrito así, aisladamente, no dice absolutamente nada; se entiende cuando aparece formando parte de una frase, como esta: "Si llegas el lunes, llegarás a tiempo". Es decir, literalmente, en la cédula no representa la opción afirmativa; si usted marca ese monosílabo no está diciendo "Sí, estoy de acuerdo". Falta, pues,la tilde.
Un amigo expresa esta inquietud: "¿No es que acaso cuando las palabras están escritas en mayúsculas no se las tilda?
Mi respuesta: No es. Era. Era lo que se creía antes. Una letra, por ser mayúscula, no se convierte, digamos, en "más sonora" que otra; no adquiere acentuación automática o, dicho de otro modo, el tamaño mayor de una letra no reemplaza al signo ortográfico llamado tilde; su acento debe necesariamente ser representado por la tilde (necesariamente, no a elección del usuario). En la cédula lo correcto era poner "SÍ", y no "SI".
Felizmente, para tranquilidad de nuestros leídos burócratas, la verdad es que, así, incluso con errores ortográficos, todo el mundo sabe qué es lo que se quiere decir. O sea, aunque resulte de mal gusto, hay que decir que el suelo todavía está parejo. (Yo solo digo, nada más😆😆 )
(15 de octubre del 2018)