La doctora Martha
Hildebrandt, en El Comercio del día 13 de junio ("El habla culta"),
escribió acerca de la expresión "salírsele (a uno) el indio" y cita
la definición que da el Diccionario de Americanismos: "enfurecerse,
encolerizarse"; seguidamente hace una referencia al origen de la denominación
de indio aplicada a los habitantes de nuestro Continente, que "se explica
por una confusión, pues Colón -al llegar a América- creyó haber llegado a la
India".
Sin duda, todo lo dicho por nuestra muy enterada lingüista es cierto. Sin embargo, creo que le faltó algo: explicar la razón por la cual se hace referencia precisamente a los habitantes nativos de América para designar la expresión de un estado de ánimo alterado o comportarse con grosería (que es también lo que esa expresión significa). Yo, particularmente, creo que se debe a esto: a la población indígena americana, especialmente andina, no solo se la ha considerado secularmente como una "raza inferior" sino, además, hosca, "mal educada", grosera. Así, "salírsele el indio" a alguien significaba precisamente eso: ponerse grosero "como groseros son los indios". Se trata, creo yo, de una frase infamante.
Sin duda, todo lo dicho por nuestra muy enterada lingüista es cierto. Sin embargo, creo que le faltó algo: explicar la razón por la cual se hace referencia precisamente a los habitantes nativos de América para designar la expresión de un estado de ánimo alterado o comportarse con grosería (que es también lo que esa expresión significa). Yo, particularmente, creo que se debe a esto: a la población indígena americana, especialmente andina, no solo se la ha considerado secularmente como una "raza inferior" sino, además, hosca, "mal educada", grosera. Así, "salírsele el indio" a alguien significaba precisamente eso: ponerse grosero "como groseros son los indios". Se trata, creo yo, de una frase infamante.
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