Afirmo: "Considerando en frío, imparcialmente" (Vallejo dixit), la libertad de las lenguas solo está sometida a la voluntad de los hablantes; no de gobiernos ni academias. (Bernardo Rafael Álvarez)
lunes, 27 de febrero de 2012
¿CASTELLANO O ESPAÑOL?
¿CASTELLANO O ESPAÑOL? He leído, en una página dedicada a
CartulariosdeValpuesta
temas
del idioma, que debemos llamar "español" a nuestra lengua y no
"castellano" porque este término es un arcaísmo. Error. No
es un arcaísmo y tampoco el DRAE lo considera así. Es probable que en muchos
países no se diga "castellano" para referirse a nuestro idioma; en el
Perú sí. Y es un uso actual, vigente. Los arcaísmos no son precisamente
elementos lingüísticos antiguos, sino -como bien lo precisa el DRAE-
anticuados; es decir, que están en desuso desde hace tiempo, que son voces "pasadas de moda", propias de otra época. La lengua que usamos es nuestra, de
antes y de ahora; no es anticuada, es actual. El nombre que le damos es también
antiguo, pero no anticuado, porque está en uso. Se dice castellano porque
nuestro idioma proviene del dialecto románico nacido en Castilla, y porque,
tácitamente, "se quiere introducir una distinción respecto a otras lenguas
habladas también como propias en España" (DRAE). Si con el tiempo llegara
a usarse solo el sustantivo "español" para referirse a esta lengua
que es hablada por más de trescientos millones de personas en el planeta, el otro glotónimo ("castellano") entonces podría "pasar de moda" y
convertirse, con el tiempo, en arcaísmo, y si ello ocurriera sería legítimo. El
castellano ha sufrido, es cierto (porque es como un organismo vivo),
significativas transformaciones y casi diariamente se modifica por el uso; en
el Perú, por ejemplo, podemos decir que hay "distintos" castellanos,
cada uno caracterizado por sus propias particularidades debidas al aporte de
otras lenguas. En mi tierra, Pallasca, el castellano es rico: se ha alimentado
desde tres vertientes, el culli -lengua anterior a los Incas-, el quechua y -obviamente- el
español. Cosa parecida ocurre en otros puntos del país. Y eso no significa que,
por esos cambios, tenga que decirse que lo que hablamos los de Pallasca es
"pallasquino" o los de Arequipa, "arequipeño". Lo que sí es
válido decir es "castellano pallasquino", etc. Por ahora, la
situación sigue más o menos inalterable en cuanto a las acepciones de castellano
y español; la única diferencia está en que al decir "castellano" hacemos alusión al lugar específico -dentro de España- en que nació, y al decir español estamos señalando, genéricamente y sin ningún ápice de error, que el idioma que hablamos vino de España. Completamente claro. Ergo (o sea: por tanto), para nosotros es lo mismo decir castellano o español para referirnos a la lengua que hablamos, y el uso de ambos glotónimos (nombre que se le da a una lengua o idioma) es plenamente válido.
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